martes, 8 de marzo de 2011

MARATÓ DE BARCELONA

Barcelooooona!!!!, entonan a la perfección Caballé y Mercury, confetis y a correr. El momento esperado ha llegado. Salida de la Marató.

Una hora antes nos encontrábamos con los compañeros de batallitas: Isma, Pepe y Rafa. Vaya grupeta iban a formar para abordar el 2h50, casi nada. Judith y yo a nuestra guerra particular, nos despedimos, nos deseamos suerte y a disfrutar del día de fiesta runner en Barcelona.

Salgo bien situado y corro bastante cómodo por la calle Sants, que en mi opinión se queda pequeña ya para tantas piernas y más atrás se debe notar la aglomeración de corredores venidos de todo el mundo para disfrutar de nuestra gran maratón.

La idea es cumplir en 23:00 cada 5KM, a 4:36 el mil. Me siento bien y cómodo a ese ritmo, pulsaciones estables y a niveles controlables, respiración correcta y la zancada no parece forzada, así que voy avanzando un paso tras otro y que pase el tiempo, conectamos modo crucero y a distraerse que esto es muy largo.

A lo lejos en la calle Sants veo un globo, no me ha parecido ver ninguna liebre por delante mío en la salida así que no sé qué grupo será, ¿el de 3 horas?, bueno yo a lo mío. El primer 5.000 sube un poco hasta la Diagonal, tranquilidad y no forzar.

Primeros 5KM en 23:24, el segundo en 22:41, el tercero 23:00 y el cuarto en 23:01. Bueno, ya llegamos a la media maratón, hemos pasado Gran Via, la subida de Passeig de Gràcia estamos en plena Meridiana. El recorrido ha cambiado algo respecto al 2008, se hace más ameno. El ambientazo en la calle es espectacular, por fin tenemos una gran maratón!!!.

Durante estos kilómetros me he ido acercando al globo que veía a lo lejos y resulta que es del 3h15, no entiendo de dónde salió pero bueno, ahora me puedo unir y refugiarme en el grupo. Paso la media en 1:37:00 a 4:36 clavado, perfecto, buenas sensaciones. Los dolores justos y adecuados, con fuerzas y con ganas de tirar, me convenzo de mantenerme hasta el KM 30 con el grupo para reservar.

He bebido en todos los avituallamientos aguantando la botella un rato y bebiendo a sorbitos pequeños, me he refrescado con las esponjas y me he tomado gel en el KM 10 y en el KM20. Todo marcha, ya queda menos para que empiece la verdadera maratón, estos kilómetros son de trámite, sólo el camino obligatorio que te lleva al KM 30: la puerta a la gloria, a meta, aunque es un camino de 12,195 KM que paso por el purgatorio y un desvío a mano izquierda hacia el infierno, veremos qué sendero toca hoy.

Bien, en esas estamos ya dentro del grupo, no voy nada cómodo, mucha gente, no me gusta pero aguanto pensando en el beneficio de ir con las liebres.

Zona de de la Diagonal y el Forum, larga avenida de ida y vuelta, las piernas empiezan a doler más pero razonable, todo estable dentro de la gravedad.

Noto que aflojo un poco el ritmo, el globo se me va escapando poco a poco, tengo la boca seca, enganchosa, pastosa, una sed tremenda. El giro de la Diagonal es espectacular, pasillo de público gritando y animando, impresionante.

Llego al KM 30 y al ansiado avituallamiento, voy on time: KM 30 en 2:18:28 a 4:37 el mil, pero mi situación ha cambiado por completo: la zancada ya no es la misma, dolor de piernas considerable y unos preocupante signos claros de deshidratación galopante.

En este momento veo iniciando el ascenso por la Diagonal al globo de 3h45, Judith debe ir algo más atrás, pienso muchas veces en ella, en cómo lo estará pasando. Ayer repasábamos el Sportracks, el diario de entrenamientos, y des de octubre con el fin de los ultratrails, sólo ha corrido un día más de 20 KM, en la media de Gava, y hay muy pocos rodajes incluso de más de 10 KM. La maldita gripe la ha tenido totalmente fuera de juego, vas entrenando algo, sales a correr un poco, lo intentas, pero no sumas. Falta volumen, faltan kilómetros en las piernas. Ha salido por la ilusión de disfrutar de la fiesta del día del corredor en Barcelona, sin más, intentar acabar sea como sea, pero la maratón no perdona, es implacable, pone a cada uno en su lugar. Espero que esté bien.

Al menos hace un día de esos que le gustan a ella: espectacular, soleado y caluroso. El mismo tipo de día que yo odio y tan mal le va a mi organismo, el mismo día que tuve en 2008 en estas mismas calles, sobre este mismo negro asfalto. Aquel día acabé recogiendo botellas del suelo para beber, se puede decir que me bebía hasta el agua de los floreros, parece que hoy vamos por el mismo camino.

Del 30 al 42: MARATÓN, esa es la palabra. Zancada acortada, es curioso como a todo le llamamos correr, soy la suma de Chiquito y Benny Hill, dolores de piernas criminales, pulso alto todo y llevar un ritmo bajo y con la deshidratación como compañera de carrera. En este tramo me bebo 3 botellas de Gatorade enteras y 4 botellines de agua, más de 3 litros de líquido, a dos manos en los avituallamientos y no consigo apagar la sed ni librarme de esa pastosidad en la boca. La cabeza duele y arde. En este tramo el ritmo se desmorona y me caen 10 minutos, el ritmo medio del 30 hasta meta es a 5:25, 50 segunditos más por kilometro que antes, no está mal.

Esfuerzo, dolor, sacrifico, sufrimiento, MARATÓN en estado puro. Ese mismo esfuerzo, dolor, sacrificio y sufrimiento que evoca tan buen recuerdo unos días después, que te provoca esa mezcla de orgullo y satisfacción personal, y es que nos gusta, en el fondo nos pone, de otro modo no lo haríamos. La recompensa es personal e intransferible, por eso quizá mucha gente nunca lo pueda entender, como dicen: el dolor es pasajero pero la gloria es eterna. Como dice Leonidas a sus guerreros (o creíais que no iba a salir el lado freakie en esta crónica!!): “recordad este día porque nunca nadie podrá arrebatároslo”.

Meta: 3:24:30, marca personal rebajada en 2 minutos pero ni punto de comparación con Donosti 2008. Aquí he pinchado, lo tengo claro, seguramente mezcla del temido muro y de calor que me sienta fatal, pero he pinchado.

En meta es imposible encontrar a Judith, demasiada gente, así que voy al punto de encuentro que hemos fijado y espero. Por fin la veo, sana, salva y finisher que ya es mucho. 4:15:48 y también sufriendo como era de esperar, pero tirando de experiencia y fondo de armario ultra para compensar la falta de kilómetros en las piernas, es toda una campeona!!!!!

Primera aventura, primer reto del año cumplido. Ahora, como mandan los cánones a celebrarlo, pero no mucho que se nos viene el Ironcat y el Soplao encima!!!!

Contentos y satisfechos, lo hemos conseguido y lo hemos sufrido. Para Judith una maratón muy atípica. En mi caso he disfrutado de la preparación, gracias a Pepe por compartir su Pepeplan, gracias des de aquí. La marca, las 3h15 que buscaba, lejos de quedarme mal sabor de boca, al contrario, muy contento y muy satisfecho. No cambiaría nada de lo hecho, no salió el día mejor para mí pero me he visto cómodo y bien en estos ritmos.

Los cracks, pues en su línea, brutal, impresionante, sin palabras: Rafa, Pepe e Isma, ríete tú del sueño popular del sub 3 horas, estos ya van por el sub 2h50, felicidades campeones, sois unos fuera de serie.

Por cierto, además de lo bonito y romántico: el orgullo y satisfacción que decía antes, también nos quedan unas agujetas del copón!! Que dolor de patas!!!!

La muñecas de famosa se dirigen al Ironcat, laralala, laralala, laralala,lalala…….

jueves, 3 de marzo de 2011

PRUEBA DE ESFUERZO

El lunes por fin pudimos hacer la prueba de esfuerzo.

No fue la típica prueba de esfuerzo máximo en la que cada 30 segundos se incrementa 0,5 KM/hora en la cinta y en un tiempo de entre 10 y 15 minutos acabas la prueba al sprint, agonizando y topando con tus máximos en consumos de VO2 y pulso.

Al comentar que corremos ultratrail y la proximidad de la maratón, optaron por hacer una prueba más larga y en la que poder observar la adaptación y los consumos a cada ritmo, por el contrario no se llega a máximos ya que no es el objetivo del test.

El protocolo fue: conectados a electrocardiograma y mascara de gases, inclinación de la cinta 0,6%. Correr a una velocidad constante durante 5 minutos, decelerar la cinta durante 1 minuto en el que se recupera al trote y vuelta a acelerar la cinta hasta una velocidad superior a la anterior para correr otros 5 minutos, y así sucesivamente. Incremento constante y progresivo de velocidad en un mismo intervalo de tiempo.

La velocidad objetivo de Judith era 5:42 que equivale a 10,5 KM/hora en la cinta. Empezó en 8,5 KM/hora y fue subiendo: 9-9,5-10 y 10,5. Con lo que llegas al objetivo con 20 minutos de carrera ya en las piernas. Y lo mismo hacia arriba: 11-11,5 y 12. Judith se plantó en 12 KM/hora. Los doctores dijeron que ya tenían bastante información y que no hacía falta seguir. Duración de la prueba 46:33 y 6.779 m. Topó en 184 pulsaciones.

Mi objetivo era verme en 4:37 que es 13 KM/hora en la cinta. Empecé en 11 KM/hora y subir a 11,5-12-12,5 y 13. Seguí hasta 15 KM/hora. Tenía un puntito más para ir a por los 15,5 KM/hora que es 3:52 que aunque probablemente no hubiera completado los 5 minutos enteros sí que me hubiera aproximado más a mis valores máximos, pero como se había alargado demasiado los doctores cortaron aquí. Duración de la prueba 53:55 y 9.890 metros recorridos. Registré un máximo de 195 pulsaciones.

Una prueba diferente que da resultados diferentes a los habituales, no disponemos los clásicos umbrales, ritmos por distancia, consumos máximos etc.. Los comentarios han sido:

Lo primero y más importante, estamos sanos y en principio aptos para los esfuerzos a los que nos sometemos.

Judith, muy buena base aeróbica. Gran potencial de mejora en velocidad con el entrenamiento adecuado. Buena recuperación. Estimación de bajar de las 4h en maratón.

“Excelente adaptación a las cargas realizadas, con una adecuada recuperación”.

“Potencia aeróbica máxima registrada 47,2 ml/kg/min”.

“La estabilidad metabólica y ventilatoria se mantiene hasta el 77% del VO2 max, siendo una velocidad aproximada de 5:42 /km. La frecuencia cardíaca a esta intensidad 162-164 p/m”

Teniendo en cuenta la falta de entrenamientos de las últimas 6 semanas (des del fin de semana ártico-polar de raquetas de nieve del 22 de enero, posible origen de su longeva gripe-resfriado), pues no está nada mal.

Pablo, gran capacidad para desarrollar velocidad en condiciones estables. Maratón posible entre 3h15 y 3h05.

“Excelente adaptación a las cargas realizadas, con una excelente recuperación”.

“Potencia aeróbica máxima registrada 45,2 ml/kg/min”. El VO2 registrado en valor absoluto es bueno (3,89) pero aplicado al peso (86 KG) queda justito.

“La estabilidad metabólica y ventilatoria se mantiene hasta el 85% del VO2 max, siendo una velocidad aproximada de 4:30 /km. La frecuencia cardíaca a esta intensidad 176-178 p/m”

Referencia para moverme en larga distancia 165 pulsaciones.

Bien, ya tenemos más información y la tranquilidad de que todo parece en su sitio y sin riesgos añadidos.

Confirmamos lo visto en las pocas semanas que Judith se pudo poner las pilas: que puede mejorar mucho con el entrenamiento adecuado.

Confirmamos que las elevadas medias en cuanto a pulsaciones son correctas y asumibles.

En cuanto a estimación de ritmos, son eso, estimaciones. Nos dice que nuestro organismo es estable a esos ritmos.

3h05 en maratón…. a 4:23 el mil….claramente no lo veo por muy descansado que esté. Cierto que en la media de Gava vi el asalto a la 1h30 posible, más descansado y corriendo con el grupo a ritmo constate, pero 4:23 en 42,195 KM a día de hoy no. Ahí es obviamente donde entran en juego mis 86 KG, nivel de impacto, daño muscular, articular, etc…

3h15, ya me parece una apuesta de riesgo pero a la que le voy dando vueltas, tal vez lo intente, saldré y me agarraré al globo de 3h15 con uñas y dientes como una garrapata. Y si me subo a la liebre????, así seguro que llego.

Judith optará por tomárselo con calma y disfrutar en el globo de 4 horas. Tal como ha ido esta preparación ya es mucho. Seguro que en la próxima puede sacar todo lo que realmente vale.

martes, 1 de marzo de 2011

DUDAS Y NERVIOS.

Dudas, muchas dudas.

Cada uno es un mundo y tiene una capacidad de resistencia y sufrimiento diferente. Pero, ¿qué referencia se podría tomar respecto a una media maratón?, ¿qué incremento de segundos en el ritmo por KM se puede considerar suficiente para aguantar con garantías los 42.195 metros?, o ¿qué diferencia en el pulso medio?.

El descanso y asimilación de las semanas previas a la maratón, ¿permiten aguantar ese ritmo que nos parece tan ambicioso respecto a la media?. Un entreno o competición no es sólo duro por sí mismo si no por el momento en que lo realizamos: la carga, fatiga y cansancio acumulados los días y semanas previas pueden convertir un ritmo cómodo en un verdadero infierno. ¿Tan descansado estaré el día de la maratón?.

Especulaciones, en competición el KM 30 no tiene nada que ver con el KM 10, y menos con los entrenamientos. Pero ¿qué ritmo es el que te permite llegar bien al KM 30?.

Uno se repite: “no salgas demasiado rápido”. Vale, de acuerdo, pero has entrenado bien, estás fuerte y ese pico de forma que has conseguido es el mismo que te hace sentir que no vas demasiado rápido, pero igual ya estás jugando con fuego para aguantar la segunda mitad.

El miedo es que justo por el entreno que llevas te puedes sentir cómodo a un ritmo que realmente sea excesivo para completar la prueba con garantías. Creo que a nivel popular la maratón es una prueba de paciencia, de paciencia porque pasen los KM, paciencia para aguantar y retener toda la energía y fuerza que tienes para disponer de ella cuando realmente sea necesaria en el último cuarto de prueba. Y no es fácil, nada fácil encontrar ese punto de equilibrio, ese malabarismo justo en el filo de la navaja: ni quedarte corto ni pasarte de ritmo, ni pecar de prudente ni pecar de ambicioso.

Malditos segundos!!!!!, porque al final hablamos de segundos, queremos obtener el resultado justo y preciso de nuestro esfuerzo, ni regalar ni dejarnos nada en el asfalto, ni una décima, y acertar en el centro de la diana es complicado.

Nadie te asegura que intentado acertar en el centro solo te desvíes un poco y te quedes justo al lado, en lugar de 50 puntos 25, no está mal, pero en ese intento de acertar en el centro puede ser que incluso el dardo se desvié y hasta se salga de la diana.

Por suerte todas estas inquietudes no son más que síntomas de que el trabajo ha sido duro, está bien hecho y no se reclama más que la recompensa esperada. Pero si ésta no llega, si fallamos en el lanzamiento del dardo, por suerte tampoco pasará nada. Iremos a celebrarlo igual con una buena comida homenaje, estaremos igual de satisfechos con el trabajo realizado, con las semanas vividas, habremos disfrutado como niños mirando cada día el plan y cumpliendo un entreno tras otro, sintiéndonos capaces de superarnos, y en cuanto las piernas nos lo permitan volveremos a calzarnos las zapatillas para trotar un poco y pensar ya en el siguiente reto, en la siguiente aventura que nos llevará a esforzarnos y a ilusionarnos como niños durante otras tantas semanas.

¿Y lo bien qué nos lo pasamos con este cosquilleo en el estómago?, nerviosos como niños, benditas inquietudes que nos hacen sentir un poquito más vivos. Es la ventaja de tener una diana muy, muy grande, una diana en la que siempre acertamos, seguro: con disfrutar de lo que hacemos nos vale.

La prueba de esfuerzo de ayer puede contribuir a despejar estas dudas, aunque sigo pensando que pocas pruebas pueden predecir cómo te vas a sentir y cómo vas a estar el día D a la hora H, y menos aún el día D a la hora H+30KM. Nos dirá cómo está el motor pero no nos podrá decir si las piernas gritarán basta en algún punto.

Así que de momento sigamos disfrutando de estos nervios, dudas, inquietudes y cosquilleo en el estómago que forman parte del reto de la MARATÓN.