lunes, 30 de agosto de 2010

C.C.C. 2010

Ya se sabe: carrera larga, crónica larga. Es lo que tiene el ultra trail, ultra crónicas. Poneos cómodos y si aguantáis hasta el final, de antemano os agradecemos vuestro interés.

Viernes 27 de agosto 2010, Chamonix 6:30 AM suena el despertador, en pie, el gran día ha llegado. Desayuno, prepararnos y nos vamos hacia el punto de recogida de los autocares que nos han de llevar hasta Courmayeur para empezar la carrera.

Atravesamos el túnel del Montblanc y pasamos de Francia a Italia, a la otra vertiente del mítico gigante de los Alpes.

1.800 ilusionados y valientes corredores deambulan por Courmayeur esperando a que a las 10:00 se dé la salida del que para muchos es el reto del año: 98,5 KM y 5.618 metros de ascenso acumulado, por los Alpes recorriendo 3 países (Italia, Suiza y Francia), con un tiempo límite de 26 horas, des de luego es toda una aventura.

Las previsiones de tiempo son malas, hemos recibido un SMS a las 5:00 AM por parte de la organización avisando de llevar material para frio y lluvia. Preparados en la línea de salida empieza a llover, aprieta, toca taparse, afloja, me quito el impermeable Judith se lo deja. Yo sudo bastante y con el impermeable aún más, así que si no es totalmente necesario prefiero no llevarlo puesto, vuelve a apretar, me lo vuelvo a poner.

La salida es emocionante, nos deseamos suerte y adelante, esto ha empezado.

Recorrer Courmayer hasta las afueras del pueblo es un momento único, gente a ambos lados de la calle, animando y aplaudiendo: “ale, ale”, “bon courage”, “hop, hop”, “superb” van a ser las palabras más oídas durante el día de hoy.

Los primeros kilómetros son de asfalto y pistas, caminos anchos, en teoría ha de servir para estirar el grupo antes de la primera subida fuerte y evitar tapones y atascos, pero la gente sale muy fuerte, yo con mi ritmo prudente llevo unos 600 corredores delante. Incluso creo que me puede favorecer, al llegar a la primera subida estrecha y de sendero ya muy pendiente se forma una fila y procesión hacia arriba, la gente sigue tirando fuerte así que el ritmo es bueno, voy muy cómodo sin llegar a ir lento, así que asumo la caravana como una forma de regular el ritmo y guardar energías para más adelante, ya que esto es muy laaaaaaargo.

Primer control, refugio Bertone, bebo 2 vasos de coca cola, lleno el bidón con sales y a seguir. Es el KM 12 en 1h52 de carrera y en el puesto 566. 12 Km de ascenso y el ritmo es superior al esperado, como me siento bien no me preocupo, no creo que me esté pasando, miro el Garmin y las pulsaciones medias están en 150, mi 75%, así que dentro de los márgenes que me he marcado, no pasar el 85%.

Seguimos para arriba, el frio empieza a apretar, me subo los manguitos, me cierro el impermeable y me pongo la capucha. Llueve y estoy empapado de sudor, el precario impermeable Salomon de papel de fumar que cabe en un puño aísla lo justito, justito, así que a pasar frio.

Pues así, en caravana seguimos subiendo, tramos más duros, tramos más corredores, al mínimo respiro del camino, al mínimo plano o falso llano trotamos, esto hace que lleguemos a Tete de la Tronche, final del primer ascenso, en el KM 16,6 con 1.410 metros positivos acumulados en 2h52 en el puesto 534. Sigo bastante por encima del ritmo medio que tenía pensado y además en subida todos estos KM, me sigo encontrando bien, así que no pienso que me haya pasado de ritmo.

Empieza la bajada, primero bastante pendiente, estrecha y técnica, gran caravana, luego ya se abre un poco y puedo empezar a coger un ritmo más cómodo. Sale el sol, me quito el chubasquero, parece que el cielo nos quiere dar un respiro.

Voy cogiendo grupos, con la bajada la carrera se ha estirado más, así llegamos al refugio Bonatti, en 3h40 KM 22 en el puesto 535, lleno el bidón y a seguir.

Al abrirse un poco el cielo podemos disfrutar de los paisajes de la zona, espectacular, esta cara el macizo es mucho más vertical, más alpina, profundos y largos valles, es un gusto estar aquí, hay que levantar la cabeza y contemplar esto, no sólo es correr, correr en este paraíso es lo principal.

Tramo con sube y bajas, y bajada a Arnuva, vaya caravana!!!! me lo sigo tomando con calma, seguro que me favorece en el futuro, pero empieza a mosquearme, a mi principalmente me va bien bajar, son tramos en los que compenso el ritmo medio y el tema empieza a ser ya cansante, pero es inútil adelantar, hay demasiada gente y el sendero es muy estrecho, paciencia pero parece que no llegamos nunca al avituallamiento que vamos teniendo siempre a la vista. En la próxima bajada habrá que pedir paso.

Este tramo se me ha hecho un poco pesado por la gente, 4h28 de carrera en Arnuva, KM 27 en puesto 501 y primer gran avituallamiento, y aún con tapones y caravanas, demasiada gente para mi gusto, es el punto negativo de esta carrera.

Sigo con la rutina de alimentación recomendada por Silvia Tremoleda: beber un bidón de isotónico cada hora y comer a pequeños trozos cada 20 minutos alternando barritas y geles, en el avituallamiento comer proteína. Eso hago, de forma estricta, así que en el avituallamiento prácticamente no he de parar, relleno bidón, un poco el camel para tener una reserva de agua, como unas naranjas, plátanos y jamón. Nada, 5 minutos y a seguir. Me sorprende ver gente totalmente instalada allí, parar mucho es una forma de perder mucho tiempo, vale más la pena llevar un ritmo más lento y cómodo pero constante y duradero que no llegar al avituallamiento muerto y con necesidad de descansar.

Ahora toca subir, un buen subidón hasta el Grand Col de Ferret, donde abandonamos Italia y pasamos a Suiza. El día sigue aguantando aunque ahora chispea, no hace falta taparse, me subo los manguitos y a subir, la fila ya no es la de antes y cuando hay un plano ya no trotan, yo sigo al mismo ritmo, creo que mucha gente ha errado en los cálculos de ritmo, en mi opinión es el principal riesgo de estas carreras, si te equivocas puedes llegar a sufrir mucho y puedes no acabar, al ritmo adecuado cualquiera puede acabar.

Sigo disfrutando de las vistas y llegamos arriba, segundo paso a 2.500 metros de la carrera, KM 31,4 con 2.401 metros de ascenso acumulado, 5h41 de carrera en el puesto 470. Ahora la media se acerca más a la media objetivo, pero sigue bien ya que hasta aquí el recorrido es principalmente de subida, sólo hemos bajado 1.084 metros.

Ahora toca una larga bajada de casi 20 KM hasta el inicio de la subida a Champex. Bajada ancha y tendida, ahora sí que puedo ir cómodo sin atascos, pero aun prudente, sin forzar que queda mucho y no hay que dejarse aquí las piernas.

Mucha gente ya no corre, camina, se les puede hacer muy largo el resto de carrera. Así me aproximo a La Fouly, pueblecito Suizo encantador donde hay el siguiente avituallamiento.

El paisaje sigue siendo espectacular y ahora el día parece que acompaña más.

Hemos contratado un servicio por el que la organización te envía un SMS al paso del corredor por cada control, así cada uno sabemos dónde está el otro. Mi móvil no tiene cobertura y aún no he recibido ningún mensaje, lo apago, lo enciendo, al fin funciona y recibo los mensaje de paso de Judith, va muy bien, perfecta, ya ha coronado el Col de Ferret, la llamaré cuando reciba el mensaje de que ha llegado a la Fouly.

En la Fouly paro 8 minutos, tiempo de preparar el isotónico, rellenar un poco el camel, y comer salchichón y queso, la proteína.

Ahora hasta Champex-Lac. He pasado La Fouly en 6h40, KM 41 en puesto 372. El camino que sigue es pista y algo de carretera, corredor, corredor, corredor. Me siento muy bien y llevo un trote muy bueno, buen ritmo y esplendidas sensaciones.

Por fin llega el inicio de la subida a Champex, ya tenía ganas de dejar de correr. Momento de llamar a Judith, ha llegado a la Fouly, está muy bien, muy contenta y con muy buenas sensaciones cumpliendo casi al minuto su timing orientativo y con fuerza y energía para seguir igual. Aprovecho para explicarle un poco lo que le viene por delante.

Sigo subiendo por el sendero metido en un precioso bosque lleno de setas y en el que han esculpido esculturas de animales en troncos a lo largo del camino, impresionante, qué lugar más bonito.

A pocos minutos de Champex, ya oigo al speaker, empieza a llover muy fuerte, como queda poco no me paro a taparme y llego empapado al avituallamiento.

Champex-Lac, KM 55 +3.103 metros y -2.846 metros. Lo tengo marcado como el punto medio de la carrera. 8h29 puesto 311. Hago la parada del día: poner crema en los pies y cambiar calcetines, por suerte los pies están intactos a pesar de llevar todo el día mojados. Batido de proteínas, ibuprofeno, recolocar barritas y geles en la mochila para ponerlos a mano para las horas que me quedan y salir. Tengo un problemilla con el camel que retrasa un poco, paro un total de 24 minutos.

Son las 19:00 saldo de la gran carpa que hace avituallamiento bajo una fuerte lluvia, voy tiritando, congelado y empapado. Me planteo cómo voy a llegar al siguiente control, no por fuerzas ni dolores, sino por el frio. Poco a poco el precario impermeable consigue retener un poco de calor corporal y me encuentro mejor, pero el frio sigue siendo intenso.

Pasado el KM 55, mi ecuador de la carrera, y troto bien tanto en plano como en ligera subida, me siento bien, muy bien, por un momento me ilusiono pensando que el tiempo final va a ser bastante inferior del esperado, estoy muy bien y tengo un puntito más aún que sacar.

La mayoría conocéis mi vertiente freakie y admiración por Esparta, por su puesto ayer vimos por enésima la película 300, como siempre antes de una gran aventura, cada uno se motiva a su manera, no???. En este momento de la carrera espero que venga el bajón, el muro, la pájara, la debilidad, ese momento duro en que todo se derrumba, hoy tengo ganas de que llegue, tengo fuerzas y confianza para superarlo, hoy quiero sufrir, quiero disfrutar venciendo la adversidad, las consignas espartanas se repiten en mi interior: “hacemos aquello para lo que nos han adiestrado, para lo que nos han criado, para lo que hemos nacido”, “un espartano nunca se rinde, nunca se retira, antes muere, es la ley espartana”, “vuelve con tu escudo o sobre él”, “fuerza y honor”. Ahí estamos, contra viento, lluvia y frio, apretando un poco más en cada repecho, dando lo mejor que tengo, disfrutando como nunca, sintiéndome capaz de cualquier cosa, hacia la victoria, hacia la gloria personal, ya que esto no va de una clasificación, esto es mío sólo mío, esfuerzo y superación, sacar lo mejor de mí. Por supuesto muchísimos lo harán mejor que yo, pero esforzarse más, disfrutarlo más, eso no lo creo. Una aventura única, una experiencia vital de la que alimentarse durante días, semanas, meses.

Tras varios KM de pistas en ligera pendiente muy corribles llegamos a una pared, es un sendero, más bien una escalera de roca y raíces, no para de llover y aprieta más, baja agua por todas partes. Qué subida más dura, sigo con calma, ritmo cómodo en un grupo, esto hace bajar el ritmo medio seguro, pero de fuerzas voy bien. Tras bastante rato subiendo y remontando este duro sendero convertido en torrente de agua, llegamos arriba, está oscureciendo, el sendero llanea y troto hasta el control que no ha de estar lejos. Es una pequeña carpa donde se apilan bastantes corredores. Hace mucho frio, saco el frontal, relleno el bidón y sigo, lo mejor es bajar, de nada me sirve parar para calentarme si justo al salir de la tienda me va a dar un shock por el frio, así que para abajo lo más rápido posible.

Noche, lluvia y niebla, mala combinación para una bajada de piedras y raíces. Justo ahora, en este tramo del recorrido parece que llegan las bajadas más técnicas, o al menos me lo parecen a la tenue luz del frontal que rebota en la niebla y me impide ver más allá de un metro. En este punto ya bajo sólo, la carrera se ha estirado del todo.

Pienso mucho en Judith, iba muy bien y por lo que me decía se sentía igual que yo, pletórica, estos tramos espero que no trunquen su ánimo. Sé que no se va a caer ni hacer daño ya que es muy prudente, pero el terreno está muy mal y el ritmo va a caer en picado.

Definitivamente a partir de Champex la carrera cambia por completo, o al menos a mi me lo parece por las adversas condiciones de hoy. El terreno, la noche, la lluvia y la niebla hacen que el ritmo no tenga nada que ver con el llevado hasta el KM 55. Al salir de ese punto pensé: “ahora sólo queda un maratón y meta”, pero va a ser un maratón largo.

Con estos pensamientos llego a Trient, por el camino había puntos con mucha gente animando, da alas, es lo que más me motiva, el reconocimiento y ánimos de esos desconocidos, compartiendo ese sentimiento de reto personal, valorando tu esfuerzo, me da alas, el Garmin aún está vivo y marca ritmos cercanos a los 5 minutos el KM en los planos, con 70 KM en la piernas, increíble de lo que son capaces el cuerpo y la mente.

Trient, 11h40, KM 71 +3.908 metros y -3.828 metros, puesto 245, paro 5 minutos, el tiempo de arrasar con una bandeja de naranjas ante la perpleja mirada de 2 jóvenes voluntarios que miran de reojo mi tatuaje de Leónidas en el cuádriceps izquierdo.

Salgo del control y vuelta a la tiritera y frio hasta los huesos, la lluvia no cesa y yo me vuelvo a preguntar cómo voy a conseguir llegar al siguiente control que está a 10 KM con otro paso a más de 2.000 metros de altitud, por suerte al rato genero un mínimo de calor corporal dentro del chubasquero.

Llamo a Judith, la aviso de la subida y bajada que le espera, la veo bien, muy animada pese a las condiciones y preparada para todo, así que todo marcha.

A subir, me empiezo a notar más cansado, ya cuesta subir, habrá llegado el momento bajo?, es el momento de la verdad, hora de darlo todo, me fuerzo a seguir, como una barrita y un Red Bull Shot y me fuerzo a seguir. Es una subida en Zs muy amplias, en la noche no se ve nada más que alguna luz de un frontal por delante, a muchos metros por encima, así que hasta allí hay que seguir. Poco a poco me repongo, y voy cogiendo gente que llevo por delante, es el penúltimo puerto, ya sólo quedara uno.

Una vez arriba llanea un poco, troto, empieza a bajar, otra bajada accidentada, o al menos lo parece en la noche y con la cantidad de agua que corre por todas partes. Finalmente llego a Vallorcine, último punto de referencia, KM 81 en 13h54 en el puesto 200.

Conozco el camino hasta Chamonix, lo reconocimos la semana pasada, subida suave y corrible hasta el Col de Montets, subidon hasta Tete Aux Vents, una travesía de 3 KM a 2.000 metros hasta el refugio de la Flegere y a bajar a Chamonix.

En Vallorcine paro 10 minutos y me preparo para afrontar el último tramo a tope. Al salir de la carpa de avituallamiento vuelve el frio intenso y la tiritera, pero ahora ya huelo meta. Salgo muy fuerte, corro bastantes tramos hasta el collado, y empiezo a remontar la dura subida a Tete Aux Vents. Veo luces por arriba, poco a poco les voy dando caza. El otro día hicimos el tramo completo en 3h30, el objetivo es hacerlo igual o mejor, no puedo fallar ahora.

Recibo el SMS del paso del Judith pro Trient, bien, buenas noticias. La llamo, está bien y con el ánimo intacto, no lo ha pasado mal bajando, hasta le ha gustado!!!! Está sólo a 10 KM por detrás de mí, ya huele meta también, va perfecta.

La lluvia no cesa, aumenta y se endurece, el viento cada vez es más fuerte a medida que me acerco al punto más alto, a 2.130 metros. Miro el móvil y ha muerto, parece que no es sumergible….

Una vez arriba, el tema está bastante durillo, agua por todas partes, un viento que hace que la lluvia te azote y duela al golpearte en la cara, lluvia intensa y sensación térmica muy fría. Aquí se supone que hay un control, hay una tienda North Face de expedición pero no hay nadie, el control se ha ido por la dureza de las condiciones, y los corredores, qué hemos de hacer por allí arriba en mallas cortas, camiseta, manguitos y chubasquero de papel de fumar??????

El camino a la Flegere es de pura supervivencia, voy todo lo rápido que puedo, en ocasiones troto y en ocasiones es simplemente desplazarse rápido. Muchos sitios con agua hasta las rodillas, los caminos han desparecido. Suenan estruendosos ruidos de torrentes de agua, da verdadero miedo no saber lo que te espera por delante, por el sonido parecen autenticas casadas. Se suma la niebla a la fiesta, el viento sigue. Sólo quiero salir de allí y avisar a Judith para que no suba, pero el móvil murió.

Sería capaz de pasar, pero creo que no vale la pena tal sufrimiento ni exponerse a tal riesgo. Son 3 KM muy duros por las condiciones y el frio, pero que además has de estar muy entero y con muchas fuerzas para ir lo más rápido posible, cualquier minuto de más allí arriba es un riesgo.

No reconozco prácticamente nada del camino pese haberlo hecho unos días antes, llego a dos puentes de madera, el otro día el rio pasaba medio metro por debajo de los puentes, ahora sólo le falta un escaso palmo para que el agua supere el nivel del puente, sin duda en pocos minutos eso sucederá y se convertirá en un paso realmente comprometido.

Llego a una zona de bajada con herraduras cerradas, la reconozco, ya estoy cerca, me alegro y me desconcentro un momento y… me tuerzo el pie derecho por el mismo esguince mal curado que llevo arrastrando todo el verano. Durante el día he tenido tres sustitos pero controlados, pero esta vez ha sido la buena, la de verdad, tengo que bajar el ritmo y se esfuma la intención y las ganas de apurarme para hacer el mejor tiempo posible.

“Gracias” a las condiciones no me puedo permitir el lujo de bajar la guardia, dejarme llevar y llegar sin más a meta tarde lo que tarde, sigo en tensión, lo que cuenta es llegar cuanto antes a Chamonix para salir de la montaña y para localizar a Judith. La idea es que no suba, o si lo hace, pasar yo por casa y llevarle ropa y material adecuado al Col dels Montets.

Llego al control de la Flegere, KM 91, son las 02:31 AM del sábado, 16h31 de carrera puesto 160 y con sólo una bajada por delante para llegar a meta.

Por la tensión y las penurias supongo que debo llegar algo desencajado al control, me preguntan si estoy bien y me quieren sentar para tomarme un café o una sopa, les digo que no, que por donde se sale a Chamonix, me abren la otra puerta de la pequeña carpa y allá voy.

Troto a duras penas con mucho cuidado por una pista de esquí. Tengo 8 KM y -841 metros, así que tampoco va a ser un paseo cómodo. Al dejar la pista por un sendero de raíces y piedras el tema se complica. Como disfrutaría aquí con el pie bien y sin lluvia, sería el colofón a una buena carrera tal y como me siento, tengo fuerzas y piernas para correr, pero no tengo pie, una lástima.

Finalmente llego a Chamonix, asfalto, puedo correr bien, poco más de 2 KM y meta, queda aún alguien por las calles que animan y aplauden, es de agradecer, llego a meta, sólo y la meta está vacía, escasas 10 personas, me retiran los chips y me dan el chaleco de finisher, creo que me lo he ganado.

Son las 3:44 AM, 17h44 de carrera puesto 152, 98,5KM +5.618 metros y -5.803 metros. Pese a la adversidad y la preocupación por Judith de las últimas 2 horas, han sido 17h44 de puro placer y disfrute, de pura vida.

Por el contrario no disfruto de la llegada, sólo pienso en llegar a casa rápido para cambiar el móvil y localizar a Judith, así que corro hasta el coche y para casa.

Para mi sorpresa al llegar a casa veo que están Samuel, Lidia y Josep, han cancelado el UTMB a eso de las 21:00 sobre el KM 30, por la previsión de mal tiempo. Y mientras tanto los de la C.C.C. sufriendo esas condiciones des de las seis de la tarde.

Consigo hablar con Judith y me dice que han neutralizado la carrera en Vallorcine y que no la han dejado seguir. Se me va toda la tensión de golpe, que alivio. Una pena por no poder acabar, pero son causas incontrolables y de fuerza mayor, al fin y al cabo la que manda es la montaña.

Está bajando a Chamonix en coche con Ana, una corredora de Santander que también ha sido neutralizada. Vuelvo al coche y la voy a buscar a la zona de meta, que alegría al verla por fin!!!!!

Llegó a Vallorcine, KM 81 de la carrera a las 03:39 AM, 17h39 de carrera en el puesto 620 según la clasificación hasta ese punto. Muy entera y con ganas pero sin poder seguir adelante hasta cruzar la merecida meta.

Finalmente de los 1.800 valientes que salimos en Courmayer sólo 444 llegamos a Chamonix, aún no sé cuántos se vieron obligados a quedarse en Vallorcine como Judith, y cuantos otros se quedaron en el camino.

Cada ultra trail es único, la montaña y sus caprichos climáticos lo hacen irrepetible, pero con prudencia y con pasión por lo que haces disfrutas hasta de la adversidad. Y eso es lo que hemos hecho en Montblanc, disfrutar y mucho. Nos hemos sentido muy bien, de menos a más, haciendo una carrera inteligente y siempre con fuerzas para seguir, y eso es lo mejor que nos llevamos, la ilusión por hacer la siguiente igual o mejor.

No sé si volveremos a esta carrera o al Ultra Trail, demasiada gente para nuestro gusto, preferimos disfrutar de los caminos con mayor tranquilidad e intimidad, y hay tantas carreras, tantos lugares y montañas por las que correr…..

Como alguien dijo una vez, “la carreras terminan, el correr no”.

6 comentarios:

issola dijo...

Esperaba la crónica entre nerviosismo y emoción y como no podía ser de otro modo, ha vuelto a sorprenderme, a cautivarme, por la forma de explicarlo, por esa incertidumbre sin saber lo que va a ocurrir. Nuevamente te has vuelto a salir. Y lo que es mejor, otra vez estos dos intrépidos la han vuelto a liar y de qué forma. Me quedo con muchas frases, con muchas expresiones. Seguramente me quede con esa forma de entender esto, con esa intensidad, con la forma de vivir cada momento. Me ha encantado y no puedo más que expresar mi más sincera felicitación. Hacer extensible ese reconocimiento a Judith, a los dos en definitiva por poder compartir esa pasión. Gracias por compartirlo con todos nosotros. Con ganas de saludaros pronto. Un fuerte abrazo.Por cierto, si salchichón cuela como proteína mñn me hago un bocata de fuet como dicta la dietista.

fmoreno dijo...

Para nada ha sido pesada la crónica... por momentos el agua de los torrentes me ha llegado ha salpicar... Estaa crónica supera a la del Angliru o a la del Soplao... tan sólo puedo deciros algo que ya habréis oído muchas veces en estos últimos días: FELICIDADES!!! Un abrazo.

Rafa Bethencourt dijo...

Brutal, cronica Brutal!!! Son acojonantes ustedes dos, desde luego ahora despues de porfin leer la cronica lo unica que me gustaria es poder tomarnos unas cervezas juntos y escucharlo en directo acompañado de algunas fotos que espero que tengan!!! Espartano, has elegido la montaña, y ella te ha escogido a ti!!! Has luchado y lo han conseguido, a pesar de que la montaña sabia que contra un espartano lo minimo es frio, niebla y mucha lluvia!!! Enhorabuena a los dos!!!

Juanmi Moreno dijo...

No hace falta decir muchas cosas más. ENHORABUENA y a disfrutar de este logro. Me apunto a lo de la cerveza.

Xavi dijo...

Hola pareja¡¡¡
Primero gracias por el comentario que has dejado en el blog.

Parece que fueramos juntos en la CCC, las cronicas se parecen mucho.

Como dices, hasta que volvamos a coincidir.

tekokiwi dijo...

Enhorabuena Pablo y Judith... menuda aventura. Me corroe una envidia sana increible. Seguro que no has exagerado un poco? Nos vemos pronto, me alegro que estéis bien después de la aventura que habéis vivido...

Toni