domingo, 26 de julio de 2009

EN CASA

Pues sí, en casa, del todo. Hoy hace 2 semanas que volvimos de Suiza, y sigo intentando recuperar la rodilla.
El traumatólogo con los resultados de radiografía y resonancia confirma que todo está bien (cartílago, ligamentos, etc…), que se trata de una condropatía, con la rodilla bastante inflamada en el interior. Sobrecarga por los kilómetros y seguramente que por pisar mal por la lesión y molestia en el pie derecho. Lo del pie es otra historia, tras estar varios meses medio parado y sin acabar de eliminar las molestias, sin encontrar tampoco causa alguna, y parece que he cambiado la pisada. El problema original se sitúa bajo el tobillo, parece ser la vaina del peroneo que se inflama y que entonces provoca roce con el tendón que pasa por su interior. Dos semanas antes de marchar a Suiza me empezó a pasar algo que nunca me había pasado, de repente me dolían mucho los dos dedos centrales del pie, una sensación muy rara, dolor por debajo de los dedos, como si los estuviera doblando más de la cuenta y se fueran a romper, muy incómodo, con el rato, a base de cambiar la forma de correr, se marchaba para luego volver de nuevo. El primer día en Suiza también me pasó. Resulta que se trata de Síndrome de Morton, en resumen y mal explicado que el tendón que pasa por encima del metatarso, por una presión excesiva en la zona y por la estructura ósea presiona demasiado el tendón y provoca este dolor, pudiendo llegar a romperse.

Lo que más me preocupa de todo esto es que viene originado por la primera lesión, en la que yo aplique el reposo, descanso y precaución necesarios, pero que no han sabido encontrar a qué se debe, utilizan la genérica palabra SOBRECARGA y te lo solucionan todo. Esa lesión parece que me ha cambiado el apoyo en el pie derecho derivando en este principio de Síndrome de Morton, y provocando que al someter al cuerpo a un esfuerzo como el del Swiss Jura Marathon, una carrera por etapas de 350 KM en 7 días, al no correr y no pisar correctamente haya también fastidiado la rodilla izquierda.


De momento no me queda otra que el asqueroso reposo otra vez para recuperar la rodilla y en septiembre visita al podólogo para que evalúe la pisada y a ver si aplicamos alguna solución.

La semana que viene vamos a Irlanda, a correr The Kerry Way, un sendero de algo más de 200 KM que correremos con calma, disfrutando del paisaje y haciendo turismo. A final de agosto tenemos Carros de Foc Skyrunner, a principios de octubre Cavalls del Vent en carrera y a finales de octubre el primer maratón nocturno de Bilbao. Tres meses cargaditos de objetivos, tres meses para disfrutar, sólo espero estar recuperado y poder disfrutarlos.

Judith está ya al 100%, empezando poco a poco otra vez con la rutina de entrenamientos pensando ya en los nuevos objetivos.

Estar en casa también nos da tiempo para reflexionar. Venimos del que ha sido el reto deportivo más duro y exigente que hemos realizado hasta ahora, Judith con un gran resultado y en mi caso con retirada en la última etapa por lesión. Judith ha corrido más y mejor que nunca, lo ha dado todo, se ha dado cuenta de todo lo que puede dar. Realmente ha sido sorprendente su actitud y su entrega en su particular lucha por el tercer puesto. Sin tirar la toalla en ningún momento, y lo mejor de todo haciendo grandísimos etapones y muy buenos tiempos un día tras otros durante los siete días. Ha sido una de esas ocasiones en que esa chispa de competitividad ha provocado un rendimiento espectacular y seguro que implica un grado de motivación mayor para el futuro.

En mi caso es curioso como no me siento defraudado en absoluto, al contrario, me siento ganador. He corrido 300 KM en 6 días, en un muy buen lugar en la clasificación, e iba a conseguir mi objetivo que era bajar de 42 horas. Es una prueba durísima que se hace aún más dura por el ritmo al que se corre, muy rápido. Sólo puedo estar muy satisfecho por como he ido superando y asimilando cada etapa, los 50 KM de media diarios, en buenos tiempos. Me sentía bien, sé que hubiera mantenido el ritmo, de hecho ya con molestias des de el tercer día en el pie y des de el cuarto día en la rodilla, sólo fallé en la sexta etapa tardando una hora más de mi tiempo normal, y tal como llevaba la rodilla sólo una hora más en 50 KM implica un gran esfuerzo, no derrotarse y luchar cada metro por llegar. Cada uno sabe cómo va y cómo está su cuerpo, yo empiezo a conocerme, por supuesto que me despertaba dolorido, por supuesto que costaba levantarse de la silla después de cenar, costaba subir y bajar escaleras para ir al baño, pero también sé que una vez me ponía el dorsal y se daba la salida iba cogiendo el tono y era capaz de superar otra vez los 50 KM del día al mismo ritmo. Me tuve que retirar por lesión, una lesión provocada por no ir al 100% físicamente. No fue por pasarme de ritmo, no fue por no estar preparado, fue por llegar con una lesión sin recuperar al 100%. Lo sabía y era consciente, de hecho lo que me sorprende es haber llegado hasta donde llegué, al principio no confiaba en que fuera así.

En resumen, me retiré con total tranquilidad y sin la más mínima duda. Tranquilidad porque había hecho todo lo posible, tranquilidad porque luché hasta el final, tranquilidad porque lo había hecho bien y sin la más mínima duda ya que no había otra opción más que la retirada, no era posible dar una zancada más.

He afrontado el mayor reto de mi vida deportiva y siento cómo aún habiéndome retirado el último día, lo he superado con nota: encontré mi ritmo, lo mantuve, fui constante, hice mi carrera y sé y tengo la sensación que eso no hubiera cambiado el último día. Es lo que tiene este deporte, una veces se gana y otras se pierde, pero cuando luchamos contra nosotros mismo a veces lo que parecen derrotas son las mayores victorias.

La valoración pues no puede ser otra que una grandísima experiencia para los dos, una experiencia que nos da muchísimos ánimos, fuerza y motivación para seguir entrenando y disfrutando para afrontar nuevos y mayores retos.

Este fin de semana hemos estado en el Estadi Olímpic de Barcelona viendo el Miting d’Atletisme de Barcelona, viendo los formula 1 del correr, qué gente, como corren!!!!. Especial sin duda fue ver a Marta Dominguez batir en solitario el record de España de 3.000 obstáculos, consiguiendo la quinta mejor marca mundial de todos los tiempos. Se nos puso la piel de gallina viendo como en cada vuelta todo el público se ponía en pie, gritaba, aplaudía y jadeaba a la atleta que se entregaba y se esforzaba por conseguir su mejor resultado, qué fuerza, qué lucha, que espíritu.

sábado, 18 de julio de 2009

SJM 7ª ETAPA

SWISS JURA MARATHON. 7ª ETAPA Y VUELTA A CASA.

BALSTHAL – BASEL. 52 KM +1.490m -1.700m.

Hoy no corro pero me levanto igual que el resto de días, a las cinco. Vamos a desayunar Judith y yo, el comedor hoy está lejos y el resto de la expedición hispano mejicana optó por comprar ayer en un súper y apañarse así. A Judith le ha ido bien el desayuno de estos días así que nosotros vamos.
Cojeo un poco, la rodilla sigue doliendo, aunque muscularmente estoy bien, me siento con fuerzas. A los pocos metros ya veo que la rodilla me impide caminar con normalidad. Sólo unos pasos y tengo bastante dolor, así que hay que ir lentito y poco a poco, decisión correcta el abandono.

Hoy voy a vivir la rutina de la carrera de 175 KM. Desayuno a las cinco, preparar maletas, mochila, dejar maleta en el camión y a esperar.

Para que la etapa de la carrera larga no acabe muy tarde y darle un poco más de emoción hoy han divido la salida en tres grupos: un pequeño grupo sale a las seis y media, los últimos clasificados. El gran grupo, unos 20 corredores, sale a las siete como siempre. Por último los seis primeros de ayer salen a las siete y media.

Samuel sale a las siete, va bastante tocado pero ya sólo queda un día, lo ha dado todo en cada etapa y eso se nota, pero hoy va a dar el resto, seguro. Se marcha hacia la salida y le deseamos suerte. Beñat tiene salida a las siete y media, está muy fuerte y muy motivado, le gustaría ganar la etapa, pero va a ser difícil. Llega su hora, también le despedimos y deseamos suerte.

Pues aquí nos quedamos, en el pabellón, son las siete y media, ya estamos cansados de esperar pero aún falta mucho para que lleguen las nueve, momento en el que empieza el traslado hasta la salida de la carrera corta. Descanso en la colchoneta, escucho música, leo, me muevo, en fin, paso el rato. Los corredores también matan el tiempo, Lidia estira, descansa y estira, yo creo que va a volver a Bilbao más larga de lo que marchó de todo lo que estira.

Por fin llegó la hora, a las furgonetas!!. El grupo ha crecido considerablemente, de hecho ya no caben en las furgonetas y de repente veo que Judith aparece en el coche en el que me llevan a mí, no cabe, no hay sitio para ella!!. Bueno, mejor, así compartimos el viajecito de 40 minutos. Está cansada pero se siente con fuerzas, la duda es que el dolor en el talón del pie derecho que empezó ayer en el final de etapa, no sólo no se ha ido sino que molesta más. Tiene el tercer puesto a tan sólo 30 segundos, va a salir a por todas aunque está difícil, va a ser una etapa dura. Los últimos kilómetros planos va a ser de infarto.




Llegamos al punto de salida, como siempre el segundo avituallamiento de la carrera larga, aprovecho y me como alguna barrita ya que tengo el desayuno en los pies. Antes de la salida pasan los cabezas de carrera de la larga, Beñat va tercero y muy fuerte, se le ve muy concentrado.

Salida, tomo fotos y les deseo suerte. Subo otra vez a la furgoneta que me va a llevar hasta Basilea, no sin antes dar bastantes vueltas, parece que no tienen muy claro el camino, ya entramos a la ciudad, es bonita, no saben dónde van, cometen alguna infracción y por fin llegamos a la catedral donde está situada la meta.




Aún debe faltar más de una hora para que comiencen a llegar corredores, aprovecho para ir a comer algo y dar una pequeña vuelta, lo que mi rodilla me permite. Debería estar corriendo ahora mismo, completando los últimos kilómetros del este gran reto deportivo y personal. Estoy triste pero en absoluto derrotado, estoy muy orgulloso de lo que he hecho, he corrido 298 KM en 6 días atravesando exigentes caminos de montaña, y lo he hecho a muy buen ritmo, consiguiendo una posición que ni podía esperar, y excepto la lesión, de los demás estoy muy bien, muy entero. Morí con las botas puestas, lo di todo, sufrí y padecí hasta no poder más, me retiro con la conciencia tranquila, y sobre todo muy motivado y animado para los futuro retos, con paciencia y entrenamiento creo que puedo hacer buenas cosas.

Vuelvo a la zona de meta, está todo preparado, charlo con el speaker, se lamenta de mi abandono.

Empiezan a llegar corredores, todos se emocionan, lo han conseguido. Beñat entra segundo, confirma su segundo lugar en el pódium. Al rato aparece Rachel, la segunda clasificada de la carrera corta que hoy entra primera, le sigue Barbara, la rival de Judith, no ha podido ser, no ha podido adelantarla. A tan sólo unos segundos aparece Judith, entra llorando, me apresuro a recibirla, todo bien, llora de emoción. Ha vuelto a hacer una gran etapa, muy rápida y muy disputada pero su rival ha sido más fuerte. Tercera hoy y cuarta en la general, pero un cuarto puesto que sabe a victoria, al menos personal, ha sido una bonita y dura lucha en la que nunca ha tirado la toalla, un lucha que le ha llevado a esforzarse como nunca lo había hecho.

Siguen llegando corredores, llega Richard, le felicito, he compartido con él bastantes ratos y me alegro mucho por su gran carrera, será el 11 en la general. Por fin llega Samuel, ha sufrido pero ya está aquí, ha defendido su puesto hasta el último metro y tiene su recompensa, séptimo en la general y premio incluido.












Llegan Maria Luisa y Norma, bien, muy bien. Llega Balthasar, hoy le ha tocado sufrir a él, ha salido con molestias serias en un cuádriceps, lo ha conseguido, llora al entrar, allí está su mujer. Me emociono al verle llegar, lo ha conseguido, sé de sobras lo que ha sufrido hoy, yo lo viví ayer.

Todos los corredores van llegando, todos se emocionan, todos son campeones, todos se han esforzado y han pasado ratos buenos y malos durante esas largas horas que han pasado en carrera solos por las montañas, algunos más de 50 horas, su premio es llegar, su único premio, eso es suficiente, no necesitan más que sentirse y saberse capaces de conseguirlo.
Tenían que abrir unas duchas de una piscina cercana pero por algún problema no ha sido posible, así que la fuente de la plaza se convierte en baño improvisado para que los corredores se refresquen un poco.

Dejamos las maletas en un almacén cercano y vamos a comer, es un centro comercial, arriba tiene restaurante buffet y la organización ha reservado la terraza. Comemos y se procede a la entrega de premios, como todo en esta carrera muy humilde y familiar, menos los premios ya que reparten 10.000 francos en premios.

Beñat recoge su copa y premio en metálico, grandísimo resultado el de este multideportista que en dos semanas estará compitiendo en el Ultraman de Canada.












Samuel es llamado a recoger su premio como séptimo clasificado, le debe doler todo pero se levanta como un rayo, venía con el objetivo y la ilusión de estar en el top 10 y bajar de 40 horas y ha cumplido ambos, puede estar satisfecho y orgulloso, lo ha sufrido pero lo ha conseguido, bravo por él.



















A Lidia le entregan su copa como primera clasificada de la carrera corta y una moneda de recuerdo.
Para su sorpresa también dan premios a los cuartos clasificados, con lo que al oír su nombre, Judith sale corriendo a buscarlo, muy feliz y contenta por lo conseguido. Después de tanto esfuerzo, este reconocimiento sabe a victoria.

Despedida y nos dirigimos, no sin algún problemilla de orientación, a dormir en el albergue juvenil que María Luisa conoce y dice que está bien. Por fin llegamos, hemos andado, cogido un tranvía y un taxi, vaya show, pero llegamos. Nos duchamos y a cenar, todos tenemos ganas de pizza. Beñat se ha ido rápidamente a intentar llegar a ver el paso del Tour por el Tourmalet y Norma se ha reencontrado con su novio, así que quedamos María Luisa, Samuel, Lidia y nosotros.

Samuel y Lidia tienen el detallazo de invitarnos a cenar, les tocó la tómbola un día a cada uno y además Samuel ha tenido premio en metálico, lo celebramos.

El domingo por la mañana nos dirigimos a duras penas al aeropuerto, creo que la palabra clave para nuestro estado es CONSUMIDOS, sin la tensión de la carrera aparece todo el cansancio y el precario descanso de estos días, vamos a cámara lenta todos cojeando, cada cual por su motivo, cada cual por sus dolencias y pequeñas lesiones, ninguno está ileso, han sido días duros para todos.

Nuestra actuación se puede resumir:








viernes, 17 de julio de 2009

SJM 6ª ETAPA

SWISS JURA MARATHON. 6ª ETAPA

BIEL – BALSTHAL. 50 KM +1.780m -1.720m
Viernes, sexto día, qué ganas tenía de que llegara, ya sólo quedan dos. Al final no se ha dormido mal, me levanto bien de fuerzas y bien de ánimos pero la rodilla izquierda no está bien. No se aprecia inflamación a simple vista pero me duele mucho en cualquier movimiento que hago. Llevo un par de días tomando voltaren y tomando un ibopufreno antes de salir pero no me alivia en absoluto.
Rutina diaria y listos. Lidia ha ido a que su masajista, el gran Franz, le ponga una venda con una crema fría en el tibial, y me dice que Ramona, otra masajista, está poniendo tapings, es como un vendaje pero que se hace con una especie de esparadrapo elástico que sujeta mejor el músculo. Voy, hay que probar. Le explico mi dolor como puedo, Ramona es alemana, y me hace un apaño, bueno, pues ya estoy tuneado.

Voy a la salida, llego con el tiempo justo, ya me estaban llamando por megafonía. Me despido de Judith y vamos a por los 50 KM de hoy, los penúltimos!!, me siento bien, bromeo con Samuel, le digo que ahora con el taping ya estoy como nuevo, que más vale que corra si no quiere que le pille en la bajada.

Sale el grupo, hoy ya más lento, a todos nos pesan los kilómetros, excepto al primero que sale disparado, parece que quiere adelantar al coche de policía que comanda la carrera. Los primeros metros son por plano, voy con mi grupo, Richard, Erwin, Balthassar, y demás, a pocos metros va Samuel y alejándose veo a Beñat que va persiguiendo al primero. Los demás parece que hoy nos lo tomamos con calma, los primeros metros son por ciudad, plano, en seguida llegamos al tramo de rio de ayer, vamos a deshacer lo corrido ayer, así que toca ligera subida por el bonito cañón. Mantengo el ritmo pero el dolor de mi rodilla es criminal, peor que ayer, mucho peor, y en cualquier movimiento: subida, plano, bajada, todo, todo, siempre duele. Me esfuerzo en seguir y mantener el ritmo confiando que se caliente y vaya a mejor.

No hay cambios, la rodilla sigue igual, me quito el taping ya que no sé si es lo que está provocando más dolor. Llegan subidas más fuertes, perfecto, excusa para caminar a ver si así la rodilla va mejor, pues no, exactamente igual y además confirmo que el taping no tenía nada que ver con el dolor, después de quitármelo sigue doliendo igual.

Subidas muy pronunciadas, algún plano, más subida, camino y troto como puedo. No lo veo nada claro, sólo llevo media hora, tengo que completar 50 KM y en estas condiciones va a ser una odisea. Llego al primer control, creo que hoy si que voy casi el último, da igual, me da exactamente igual, no sé ni si voy a llegar y no sé cómo va a terminar esta rodilla, el tema parece mucho más serio de lo que pensaba.

Más subida, caminando empiezo a ir mejor, llano, toca trotar, no puedo. El problema es que no puedo doblar la rodilla, llevo la pierna totalmente rígida, es como una pata de palo. Voy corriendo de puntillas casi arrastrando los pies, impulsándome con los gemelos y soleos, se me cargan enseguida. Voy a saltitos, me impulso de puntillas y adelanto la pierna con los músculos superiores, los de la zona de la cadera, a los pocos metros tengo las piernas agarrotadas, he de caminar. No soy capaz de correr más de dos minutos seguidos, tengo que caminar. Me voy fijando pequeños objetivos: correr hasta ese árbol, hasta esa piedra.

Ahora toca bajar, las bajadas ya no son divertidas, es una ligera bajada por un sendero con piedras y raíces, lo mismo, troto como las muñecas de famosa, me fuerzo a seguir, he de caminar lo menos posible o no llegaré a meta hasta mañana.
La etapa que parecía de clara subida resulta que tiene en su primera parte muchos kilómetros por pista y prado con poca inclinación, alterno caminar con mi intento frustrado de trote. Un par de rampas fuertes y salimos a un prado.

Parece mentira pero veo corredores delante, me voy acercando. Llegamos a un sendero más técnico, bajada otra vez, intento aprovechar todo lo que puedo, apreto los dientes y bajo lo más rápido posible, hay que acabar cuanto antes. Continuo sube y baja, una bajada más larga y ya se ve el segundo avituallamiento.

Bueno, he llegado hasta justo la mitad de la etapa, el KM 25. Judith hace un rato que habrá salido de aquí, nada más salir tienen un cuestón de regalo, así que supongo que habrán salido todos caminando. Se ha levantado bien, a ver cómo le va hoy la etapa, seguro que intenta defender su tercer puesto. Es la primera vez que la veo tan motivada y metida en carrera, también es la primera vez que está luchando por el pódium, pase lo que pase está siendo una gran experiencia para ella, una experiencia que le hará descubrir todo lo que puede dar y llegar a esforzarse, le hará ganar confianza, ya que por su prudencia siempre se guarda bastante energía, aquí no, aquí está rozando su límite y superándose cada día.

Después del avituallamiento la subida no es muy larga, llegamos a la cima, hay una cruz, buen paisaje, y para abajo, otra vez bastante técnico y pronunciado. Vuelvo a forzar la máquina, duele pero hay que bajar, adelanto a más corredores. Llego al plano, otra vez al trote, otra vez las piernas como palos. No entiendo muy bien lo que le pasa a mi rodilla, en la bajadas técnicas e inclinadas funciona bastante bien: salto, aterrizo, apoyo, voy rápido, duele pero soportable con algún latigazo que otro. Pero en el plano o en las bajadas suaves y sin complicaciones, me es imposible, sufro muchísimo y no puedo correr más que con pasitos de 20 centímetros, vamos que lo que me falla es la zancada normal y constante, el gesto de correr, la zancada irregular y más anárquica de las bajadas más rápidas es más soportable y llevadera.
Vamos por el interior de un bosque, llaneando por un sendero que va justo por encima de una pista forestal, qué suplicio, sigo con mis pasos de 20 centímetros en plan muñecas de famosa.
Bajada por pista, lo peor, subida, plano, sendero, prado, un poco de bajada. Hago lo que puedo, sé de sobras que lo que estoy haciendo hoy no lo puedo repetir mañana, hoy estoy aguantando pero sé que es un cartucho que sólo se puede quemar una vez, y yo lo he quemado un día antes del final, así que muy seguramente mi Swiss Jura Marathon acabe hoy. Después de tanto esfuerzo, después de pensar que el pie sería mi gran enemigo, resulta que no, que me voy a tener que retirar por la rodilla, aunque lo más seguro es que sea una consecuencia de modificar apoyos para proteger al pie lesionado, con lo que al final, la culpa es del pie.

Con mucho sufrimiento y muy desanimado llego al tercer control. Allí hay dos chicos daneses que se han retirado en días anteriores también por lesión, me preguntan qué tal voy, le respondo que fatal, que tengo la rodilla destrozada y que no puedo correr, que me estoy dejando todos los músculos para intentar mover las piernas. Me dan ánimos y sigo.

Voy detrás de Willma, la tercera mujer clasificada. Es un tramo de continúo sube y baja, en las subidas va mejor que yo, me saca unos metros, pero en las bajadas me engancho enseguida, creo que me va bien para mantener el ritmo y no agotarme, ya sólo queda llegar, no hay que hacer nada más. Recuerdo que según el perfil tenemos una fuerte subida y luego ya bajada hasta la meta.

Llegamos a una bajada un poco más larga y decido adelantar a Willma y seguir, la dejo atrás, llego a una subida que claramente es la última gran y dura subida. Es corta pero sube haciendo zigzag que da vértigo. Corono y a bajar, primero técnico, bien, parece que mi pierna por aquí puede aguantar, hasta parece que voy rápido, paso corredores de la carrera corta, paso a Maria Luisa, me pregunta si queda mucho, le digo que no lo sé, que sólo sé que es todo bajada.

Si sigue bajando así tal vez lo consiga, de repente mis ilusiones se desvanecen ya que en seguida me encuentro bajando por una pista con poca inclinación. Veo al corredor holandés de bigote, ese que uno de los primeros días me dijo que le sacaba dos segundos en la general, hablamos, lleva un reloj con GPS, me dice que quedan 7 kilómetros, se me cae el mundo encima, no puede ser, es demasiado, aprecia la desesperación en mi cara, me dice que llevamos seis horas y media, que aunque sea caminando llegamos en las ocho horas que tenemos de tiempo límite.

Sigo, dejo atrás al holandés portador de malas noticias. De aquí hasta la entrada al pueblo no sé cuánto tardo, sólo sé que hago toda la bajada llorando y gimoteando, de dolor, de agotamiento, de impotencia. Sólo quiero llegar, no pares, llega cuanto antes, así antes acabará, llega y no pares. Voy pasando corredores de la carrera corta, me animan, les saludo con la mano y sigo bajando y llorando.

Sé que esto no lo puedo volver a hacer mañana, lo único que me queda es caminar si quiero acabar la carrera y ser finisher del Swiss Jura Marathon.

Se acaba la pista, llego a una carretera a la entrada del pueblo, totalmente plana. Lucho por no pararme pero al final lo hago, necesito dejar de correr un instante, sólo un minuto para descansar y seguiré. Me adelanta uno de los corredores que acabo de pasar, me dice que falta un kilometro, un único kilometro pero que a mí me parece todo un mundo.

En cuanto me paro y me pongo a caminar noto algo raro en la rodilla, un gesto interno, algo, y también me duele caminando, así que mi opción de caminar mañana se acaba de esfumar.

Cojeando como puedo voy acercándome a la meta, me pasan algunos de los corredores que adelanté en la bajada, me miran y miran mi pierna, llega el holandés de bigote, me dice que caminemos juntos hasta meta, le digo que no que siga, que yo estoy demasiado mal y voy demasiado lento, que siga él que puede.

Llego, en meta vuelve a estar Judith, vuelvo a abrazarme a ella y vuelvo a llorar, le intento decir: “no podía correr, nada en todo el día, no podía, sólo dolor des de el principio”, no puedo seguir, rompo a llorar, a llorar para desahogarme de las horas vividas.

Ella me comenta que cuando me estaba esperando en meta y no llegaba ya sabía que hoy algo no iba bien, hasta el locutor que anuncia nuestros nombres, nos jadea y nos anima según llegamos, le ha preguntado por mi extrañado de que no llegara.

Vamos hacia el pabellón, hoy además vuelve a estar a cinco minutos que me parecen cinco kilómetros. Por el camino Judith me explica su día. Cómo ella salía tercera en la general ha cambiado de táctica, se ha pegado a Barbara, su rival. Ha ido con ella toda la carrera, hoy ya ha visto que en ciertos sitios también flojeaba, sobretodo en la última subida fuerte, pero ella ha optado por quedarse allí y guardarse fuerzas. La bajada ha sido a muerte, en la pista a Judith le ha empezado a doler el talón y ha visto como Barbara le ganaba metros hasta que al final en el plano en el pueblo se le ha escapado y no la ha podido seguir. Han entrado primera y segunda, Judith segunda a dos minutos de Barbara, con lo que hoy ha perdido su lugar en el pódium. Está un poco desanimada, pero en seguida se le pasa ya que se da cuenta del carrerón que ha hecho, han protagonizado todo un duelo, una bonita lucha que les ha llevado a correr más que las dos primeras clasificadas, está resultando un tercer lugar muy disputado, una lucha de la que seguro Judith aprenderá mucho para el futuro.

Llegamos al pabellón cojeando como puedo, ducha, comida, masaje, etc… Estoy muy desanimado y cansado. Todos se preocupan, Samuel, Lidia, Beñat, las mejicanas, intentan consolarme. Me toco la rodilla y tiene más movimiento y juego que la derecha, me asusto un poco y me hace ver claro que ha llegado el momento de retirarse, hasta aquí hemos llegado, creo que es correr demasiado riesgo salir mañana, un riesgo innecesario. Carreras hay muchas pero para correrlas necesito a mi rodilla.

Hoy he llegado el 25 de 36 en 7 horas y 18 minutos, 1 hora más de lo habitual. Abandono cuando estoy en el puesto 14 de la clasificación general, tras haber perdido un puesto hoy, pero con los tres siguientes a pocos minutos.

Judith como ha llegado segunda en 3 horas y 22 minutos, se sitúa cuarta de 11 corredoras a tan sólo 1 de minuto de la tercera. Está cansada, le duele el talón y piensa que está todo sentenciado, pero seguro que mañana lo ve todo con otros ojos.

Beñat ha llegado hoy segundo, siguiendo en su línea y confirmando el pódium. Samuel ha tenido problemillas físicos y además se ha perdido, ha entrado el 10 y ha regalado unos preciosos minutos, ya se notan los días y las piernas pesan pero él sigue luchando para cumplir su ambicioso objetivo de entrar entre los 10 primeros, y es que no es tarea fácil, aquí se corre mucho y son puestos muy caros.

Vamos a cenar, comunico mi abandono a la organización. Hoy me tomo una buena cerveza, mañana voy de turista.

Celebramos el cumpleaños de Maria Luisa, cuando entra en la sala todos les cantamos el cumpleaños feliz y se emociona, después disfrutamos de un pequeño pastel que nos ha comprado ella misma en un super del pueblo, no sólo corremos, sufrimos y pensamos en kilómetros, metros de desnivel y minutos, estos días somos una familia, la familia del Swiss Jura Marathon.