domingo, 29 de mayo de 2011

WESTWEG, INICIO.

Ironcat hace 15 días, 10.000 del Soplao hace 7 días, toca descansar un poquitín y reponer energías y qué mejor que con unas merecidas vacaciones. Lo que pasa es que no perdonamos ni un día ni una oportunidad y nunca dejamos de buscar Kilómetros de Aventuras, así que nos hemos montado las típicas vacaciones de familia ultra.

Estamos en el sur de Alemania, en la Selva Negra para recorrerla mediante el Westweg hasta Basilea. Un sendero de casi 280 KM que hemos dividido en 8 etapas.

Por internet no hemos sido capaces de encontrar información en otra lengua que no sea alemán, y una vez aquí tampoco, así que vamos bastante a ciegas.

A diferencia de las rutas por Escocia e Irlanda de otros años, esta vez venimos en plan señoritos, nos transportan el equipaje de hotel en hotel y así corremos sólo con la mochila para la etapa, además de disponer de muchas más comodidades (ropa, aseo, comida, etc…) en la maleta. Vamos, como reyes!!!!

Hemos contratado alojamientos y transporte de equipaje mediante la oficina de turismo de la zona: Schwarzwald Tourismus Gmbh . En un principio ofrecen paquetes de 7-8 días para realizar la mitad del camino, en todo caso 14-16 para todo el camino completo. Nosotros lo hemos planteado en 8 etapas y ha costado un poco más. Sobre todo el tema del equipaje ya que son los mismos hoteles los que trasladan todo hasta el siguiente hotel, y una cosa son 20-25 KM que es lo normal, y otra cosa los 50 KM que nos sale a nosotros algún día. Finalmente se les pudo convencer y los alojamientos son de todo tipo: hoteles, pensiones y bed&breakfast.

El plan de viaje ha sido Barcelona-Stuttgart con Air Berlin, del aeropuerto en tren hasta Pforzheim previo cambio de tren en la estación central de Suttgart. Los trenes germanos son increíblemente puntuales. En Pforzheim empieza la ruta. El final dentro de 8 días, si todo va bien, en Basilea des de donde volaremos de regreso a Barcelona.

Primera etapa: Pforzheim-Dobel, 24 KM.

Coincide con el programa típico del Westweg. Pforzheim es una ciudad pequeña o pueblo grande, como queráis verlo. El inicio del Westeg está justo a las afueras, un cartel y un arco lo señalizan, en el suelo un dibujo de la larga ruta. A partir de aquí toca seguir los rombos rojos hasta Basilea.

Esta primera etapa no tiene ninguna complicación, el 85% de la ruta se desarrolla por pistas entre bosques de gigantescos arboles, un poco por asfalto al atravesar algún pueblo muy pequeño y urbanizaciones, y escasos metros de sendero. La parte final pica hacia arriba pero sin ninguna dificultad a destacar. Todo muy corrible.

Judith está bastante cansada todavía del Ultratrail de la semana pasada, normal, así que vamos con calma y poco a poco para dosificar fuerzas e intentar dejar recuperar al cuerpo.

Desayunar, correr, descansar, cenar, descansar, dormir. Poco más hay que hacer aquí, sólo disfrutar entre impresionantes paisajes y pasar unos días muy tranquilos desconectados del mundo real.

Saber alemán podría ser de gran utilidad, ya que otra lengua por aquí, poquito, poquito. Esta va a ser la mayor aventura, suerte que somos de buen comer y nos gusta todo.

Mañana ya más serio, juntamos etapas y tenemos 45 KM hasta el siguiente alojamiento.







miércoles, 25 de mayo de 2011

LOS 10.000 DEL SOPLAO BTT 2011


21 de mayo 2011, 7 días después del Ironcat (mi primer Ironman), y estamos en Cantabria para los 10.000 del Soplao en BTT.

A priori ya sabía que era arriesgado y muy justo entre competiciones, soy el primero que piensa que el descanso es necesario y que el desgaste en pruebas tan largas es brutal, mucho más de lo que nos parece, que al tercer día ya no duelan las piernas no quiere decir que estemos recuperados, hemos dejado el cuerpo bajo mínimos y eso tarda es restablecerse.

Pero así caían las fechas, Judith va a correr la ultramaratón y lo tiene como primer objetivo del año, allí también nos vamos a juntar con Samuel y Lidia, así que yo me inscribí en la prueba de BTT por segundo año, “si hay que ir se va, pero ir pa na es tontería…”, no???. Para que nos vamos a engañar, que nos va la marcha más que a un tonto un lápiz.

El Ironcat me dejó más tocado mental y moralmente que en lo físico, problemas musculares des del inicio de la prueba la convirtieron en una lucha para acabar pero sin poder exprimir lo que creo había acumulado en tantas semanas de entrenamiento. La días han ido pasando y en mi resaca post triatletica ni un minuto de ejercicio, ni de estiramientos, ni pensar en la recuperación, ni vigilar lo más mínimo la alimentación, la verdad es que un poco bajito de ánimos y moral más que motivado e ilusionado ante los 10.000 del Soplao. Llegó la hora de ir hacia Cantabria y metí la bici en el coche pero aún sin saber qué iba a hacer.

Viernes, Cabezón de la Sal, ambientillo, dorsales, vallado de meta preparado, comida de ultramaratonianos con Judith, Lidia, Samuel y Sergi, todos buscando pasta y al final qué mejor sitio que un italiano, bien, así yo me puedo comer una pizza!!!, seguimos en la línea de los últimos días… Pese al relativo “pasotismo” ante la prueba, finalmente decido que saldré y que llegaré hasta dónde pueda, hay varias escapatorias, si tengo que coger una pues no pasa nada.

Por la noche sale Judith en la ultra, cuántos nervios y cuánta ilusión, seguro que le irá muy bien, lo que me gustaría de verdad es estar con ella y recorrer esos 125 KM juntos, pero si la prueba de BTT ya me parece excesiva a 7 días post Ironcat, el ultra sería un suicidio y más que una ayuda sería un lastre para ella.

Sábado 7:15 AM, ya estoy en el cajón de salida, el año pasado tardé más de 15 minutos en pasar bajo el arco y este año no quiero que me pase lo mismo, estoy bastante mejor situado. Larga espera y por fin a las 8:00 empieza la fiesta.

Pues ahí vamos, a ver qué pasa, salir bastante más adelante se nota: mejor ritmo, menos aglomeraciones, menos riesgo, mucho mejor en definitiva. Conozco el recorrido así que voy haciendo tranquilamente.

Las sensaciones son buenas, a ver hasta cuándo llega la gasolina. Primeros repechos, primera bajada, rápido y sin problemas, la Flash va como un tiro, increíble como rueda y como absorbe en bajadas, pasarme al lado oscuro del carbono y bici rígida ha sido de lo mejor que he hecho.

Llegamos a La Cocina, subidón por pista muy rota, aglomeración de ciclistas a pie, empiezo a subir pedaleando pero a los pocos metros delante se hace un barullo entre uno que pierde la trazada y tracción y otros que van andando, así que pie a tierra y a seguir pateando, aquí con este gentío es imposible arrancar. En cuanto puedo vuelvo a montar y a seguir para arriba, hacia El Soplao, llego a la subida en Zs, la han arreglado, es una pista ancha y lisa. 

Soplao, un puerto menos, relleno bidones y para abajo. Recuerdo del año pasado que aquí llegué ya fastidiado, problemas musculares y de deshidratación, ya haré una reflexión otro día pero parece que esa mi cruz: la primera vez, siempre que afronto un reto grande primera vez sufro de lo mismo, igual que la semana pasada en l’Ampolla.

El año pasado aquí llegué ya tocado pensando que en la bajada recuperaría, pero la bajada no hizo más que rematarme, me cargué mucho de manos, brazos y cervicales, se me hizo eterna, este año esquivando ciclistas no es más que un suspiro, llego abajo y pienso “no puede ser, ya está??”.

Tramo de carretera, busco un grupo y cojo rueda, vamos bastante bien. El cuerpo sigue respondiendo, las piernas no se quejan, cervicales, brazos, todo bien. Pulso alto pero sin problemas, respiración controlada, venía, y sigo con la misma idea, sin ganas de sufrir en exceso, pero si todo va bien no voy a cortarme yo mismo las alas!!!.

Llegamos a Monte AA, el primer tramo es duro, muy duro, los ánimos de la gente ayudan a superarlo, cabr….!!! no se pondrán en el llano, no, tienen que estar en el repecho más duro!!. Ahora recuerdo por qué estoy aquí, por toda esta gente que te hace sentir un héroe, en cada pueblo, en las cunetas, en pleno monte, gente mayor, niños, familias, impresionante la gente de estas tierras te llevan en volandas durante estas largas horas de BTT. Monte AA superado y larga bajada para disfrutar.

Tras unos kilómetros de llaneo llego al KM 66, el inicio de la subida al Moral. Empiezo a subir, como hasta ahora a ritmo muy tranquilo, sin forzar, tengo un punto en el glúteo izquierdo que ya me avisó en el Ironcat pero está controlado. Ni rastro de calambres ni contracturas. Subiendo me pasan uno tras otro infinidad de ciclistas, subir no es lo mío pero si además me lo tomo con calma pues ya es ritmo caracol total. 

Me cruzo con ultras que van bajando, les animo, no les queda nada ya!!!!. Misión cumplida, Moral coronado, a bajar, me lo tomo con más calma ya que debería cruzarme con Judith por aquí. Casi al final de la bajada me la encuentro, que alegría!!!!. Está bien, va on time y está bastante entera teniendo en cuenta que lleva toda la noche en marcha y más de 80 KM en las piernas.

Al llegar abajo me cruzo con los primeros, ellos ya suben, en menos de 2 horitas están en meta.

El año pasado sufrí un mal día, al igual que este año llegué con pocos kilómetros de BTT pero con bastantes más que esta temporada en carretera, y en cambio hoy voy 2 horas por delante de la pasada edición, en fin, mi síndrome de las primeras veces, era la primera vez que pasaba de 50 KM en BTT.
 
A por el siguiente puerto, lo mismo, subir tranquilo, Fuentes no es largo, es eterno, por fin veo la cruz, a bajar. Este tramo es nuevo y es precioso, me gusta mucho y la bajada es muy rápida. Una subida y avituallamiento.

Aquí el tramo que menos recordaba y que se me hace pesado, varios toboganes que no acaban nunca hasta coger la larga bajada a los Tojos. Bajada espectacular, también solo, curvas divertidísimas. Último tramo de asfalto, a lo que de la Flash!!!!

Un Soplao con calma, subiendo tranquilo tirando a lento, y disfrutando en las bajadas, a veces te da por pensar “pavernos matao!!!”, pero por suerte es un segundo y sigues bajando anestesiando la neurona disfrutando como un enano. 55 KM/hora en las pistas y un tope según el Garmin de 65 KM/hora en la carretera de Los Tojos.

Último Moral, último puerto y bajada hasta meta. El cuerpo sigue respondiendo, sólo un ligero amago de contractura en vasto interno de pierna izquierda y nada más. Fuerzas intactas y todo relativamente bien para llevar más de 130 KM: piernas, posaderas, cervicales, etc…….

Bueno, Moral, sus 2 repechitos más y a bajar, fuerzo un poco para ver si llego sub 11 horas. Asfalto, hacemos una grupeta de 4, damos relevos, fuerte, fuerte, uno de los 4 dice que no puede entrar a relevos, se descuelga otro, nos quedamos solo 3 y nos turnamos uno del club de Cabezón y yo, vamos con todo y apretando los dientes pasando a otras grupetas y recibiendo los ánimos de toda la gente que hay por la carretera. 

Meta, impresionante, es un pasillo de público aplaudiendo y gritando. Al final 11:02:58 según mi Garmin, a puertas del sub 11h!!!. Casi 2 horas mejor que el año pasado, igualmente sin entrenamiento específico de BTT y con un Ironman entre pecho y espalda 7 días antes. 

Acabar ya es más de lo que me esperaba esta mañana, hacerlo con buenas sensaciones y disfrutando era inimaginable, contentísimo y muy satisfecho, me he quitado dos espinitas, la del año pasado y la de la semana pasada. 

Un rato con Samuel y Lidia que han acabado muy bien también sus pruebas, Samuel con un gran tiempo y sexto en la ultra, y Lidia segunda en la maratón, están hechos unos campeones!!!. Localizo a Judith y a buscarla que me voy.

Aún me quedan fuerzas para hacer unos kilómetros más y subir una buena cuesta para poder acompañarla en su tramo final. 

Espero, no llega, me llama, se ha perdido!!!. En ese momento pasa un coche de la organización y empieza la operación rescate. Cuesta pero al final la localizan y todo solucionado. Ya la tengo a mi lado, trotando como una campeona sus últimos KM.

Son impresionantes los ánimos de la gente, la miran, fruncen el ceño agudizando la vista para ver su dorsal de color verde que pone Ultramaraton y entonces estallan en ánimos y gritos, es verdaderamente emocionante.
Entra en meta, disfruta de su momento que se lo ha ganado. Ya estamos todos, cada uno con su objetivo cumplido y disfrutado.

Entrega de trofeos, las campeonas suben al pódium, es que la parte femenina del EusKat es la que más vale.
Pizza, cama, chuletón y planes de futuro, gran fin de semana!!!

Larga vida a los 10.000 del Soplao.

lunes, 23 de mayo de 2011

ULTRAMARATON 10.000 DEL SOPLAO


Se acerca una de las citas más importantes del año, la Ultramaratón de los 10.000 del Soplao, 125 km con 8.836 m. de desnivel acumulado, la carrera más larga que habré hecho hasta la fecha. La he preparado bien, física y mentalmente, me encuentro fuerte, muy fresca de piernas por el descanso de los últimos días y sobretodo muy muy motivada, así que, a por ello.

He hecho un pequeño planning con los tiempos de paso en cada avituallamiento, la verdad es que me va muy bien, para controlar que no se me vaya el tiempo y para qué negarlo, me lo paso pipa haciéndolo, y normalmente acierto bastante. Así que llevo un papelito plastificado con el perfil por un lado y los tiempos por otro, a ver cómo va.

Esta carrera sale a las 23:00 del viernes,  nunca he salido de noche, por una parte creo que me irá bien porque así me quito la noche pronto que es lo que me va peor, pero también me preocupa el sueño acumulado, ya que a esas horas ya llevaré unas horillas despierta y lo que queda aún… 

Por la tarde del viernes descansamos en la habitación del hotel pero no consigo pegar ojo, demasiados nervios. Preparo una bolsa que podemos dejar en el avituallamiento del km. 40 y del 85 (es el mismo sitio) y dejo barritas, unos calcetines y otras bambas.

Bien, 23:00, me despido de Pablo y … empieza la aventura.

Un trotecillo mientras nos alejamos del pueblo y empezamos a subir, cogiendo ritmo. Arriba la niebla es muy espesa y el terreno no muy favorable, muy divertido no me parece, espero no despistarme y perderme, hay un chico que lleva una luz roja atrás en la mochila y me va de perlas para ir siguiendo una referencia. Ahora viene una bajada muy empinada, la conozco del año pasado cuando hice la maratón (comparte una parte del recorrido de la ultra), es un cortafuegos tieso tieso. Llego a ella y a bajar, poco a poco y sin darme cuenta ya he llegado abajo, algo de pista y primer avituallamiento (km.10). Me he retrasado 5 minutillos del tiempo estimado, nada grave.

Pista para arriba, tengo el estómago que me baila un poco, sé que son nervios, nada, a tranquilizarme y seguir. Ahora empiezo a pasármelo bien, la noche es agradable, después de la subida viene la bajada, algún tramo pendiente, un poco embarrado y pam, al suelo,  a parte de quedar hecha una croqueta nada más. El sendero es divertido y la bajada se hace rápida y amena. Me cruzo un corredor un poco agobiado y veo que se pega a mi espalda y me sigue corriendo en la bajada, y juntos llegamos al segundo avituallamiento, km. 20. Me comenta que le he salvado la bajada, que se había agobiado y que al verme a mi correr se ha animado y me ha seguido. Le comento que si el tema técnico no le va mucho que ahora tiene 80 km. de pista, que esté tranquilo. En este segundo tramo también me he retrasado 5 minutillos, ya son 10. Nada, recuperable.

Pista para arriba 12 km. A medida que voy subiendo, la niebla vuelve, no veo más de un metro de mi, voy descubriendo que la pista gira a derecha y a izquierda cuando me encuentro en la hierba que hay alrededor y tengo que rectificar el rumbo. Estoy sola, miro atrás, ni una luz, de vez en cuando oigo alguna vaca que debe haber alrededor mío, pero a pesar de todo me siento muy feliz y muy a gusto. Voy más rápida de lo que tenía pensado, pero me siento muy bien. Llego al tercer avituallamiento, km. 32. He recuperado los 10 minutos y aún he ganado 15 más. Bien, eso me da muchos ánimos. Ahora pista para abajo, hay algún tramo de subida y me doy cuenta que me había fijado un ritmo que no podré seguir, pero no pasa nada, tengo margen. Paso a una chica, la verdad, es que dentro del apartado femenino, no sé en qué posición voy, la verdad es que me importa bien poco, corro porque me encanta correr y evidentemente me gusta mejorar con cada entreno, con cada carrera y ver cómo mis objetivos se cumplen, es una carrera conmigo misma, me importa más el tiempo que haga que la posición final, yo controlo mi ritmo, mis tiempos, mis sensaciones,… no controlo la gente que se apunta a las carreras en las que voy a correr, puede haber chicas muy buenas y acabar en la posición 15 o que seamos pocas y no tan buenas y ser tercera, qué más da.

Llego al km. 40. Cojo mi bolsa que he dejado antes de salir y repongo barritas. Sigo. Amanece,  espectacular, y con el día también despierta la naturaleza que hay a mi alrededor. 

Hacia las 6 de la mañana llamo a Pablo. Se está preparando, le deseo mucha suerte en su carrera, espero que tenga las fuerzas y sobretodo los ánimos suficientes para terminar, el Ironcat de la semana pasada le dejó en reservas, no tanto de fuerzas físicas sino morales.

Ahora tocan 20 km. de subida por pista. En todas las subidas camino y cuando hay algún plano troto . La subida es larga, larga, larga, empiezo a aburrirme un poco. Me encuentro muy bien, de fuerzas y de ánimos pero la carrera es algo monótona, demasiado pista para mi gusto. No me gustan las carreras técnicas pero sí me gustan mucho los senderos de montaña, entre bosques, esquivando árboles, piedrecillas y raíces, es más divertido.  En fin, km. 60. Guardo frontales, me quito la chaqueta y ya más fresquita, sigo. Son cerca de las 9:30 de la mañana y empieza a hacer calor, el día es espectacular, cielo azul y solecito.

En cuanto a la alimentación, cada media hora como un trozo de barrita o un gel. Suerte que llevo comida porque si dependiera de los avituallamientos estaría muerta, sólo líquido y plátanos y alguna naranja. Me muero por un poco de pan o algo más sólido. No recuerdo haber leído que fuera una carrera de autosuficiencia, en fin. Ahora tocan 25 km de algún tobogán y luego bajada. Inesperadamente en el km. 70 me encuentro con un avituallamiento que están montando para las bicis, hay bizcochitos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!  Engullo un par de ellos y relleno mi bidón de aquarius. Así, con un poco más de alegría llego al km. 85 en el siguiente avituallamiento. Casi no puedo ni llegar a él, están pasando los de las bicis y entre los coches que hay y las bicis bajando a toda leche, llego a mi mochila donde vuelvo a reponer barritas y me tomo un ibuprofeno. Tengo los pies bastante doloridos, es lo que me duele más, de piernas y fuerzas en general estoy bien. Ahora tocan 8 km. de subida por la misma pista que de noche bajaba trotando, solo que ahora está llena de bicis que suben y bajan.  Al poco veo a lo lejos una bici que afloja el ritmo y se para, es Pablito!!!!!! Qué alegría me da cuando me dice que está muy bien y que va bastante delante del pelotón. Esto me dará energía para rato!!! Nos deseamos suerte y hasta la meta!!


En esta subida empiezo a coincidir a ratos con un chico, pero de momento no nos hablamos. Llegamos al km. 93. No dejan de subir y bajar bicis, aunque un poco más peligroso por el riesgo de que se me lleven por delante pero al menos me distrae un poco y de paso me ventilan cuando pasan por mi lado a 300 por hora, porque calor la verdad es que está haciendo bastante. En este avituallamiento nos dicen que se ha acabado todo, por no quedar no queda ni agua, increíble. Suerte que aún me queda líquido pero empiezo a pensar que la falta de comida me pasará factura, mi estómago empieza a rechazar las barritas y los geles, necesito algo más y por no haber, ya no hay ni plátanos. Empiezo a hablar con el chico que iba coincidiendo, se llama José Luis y también está muy contento con la organización. 

Al poco de bajar se termina la pista. Ahora vuelve a coincidir el recorrido con el de la maratón y lo conozco muy bien, unos 10 km. de bosque con bastante toboganes, un tramo muy bonito pero también exigente. Corro todo lo que puedo, el chico me sigue pero me comenta que le está costando seguir el ritmo. Le comento que afloje, que aún queda. Va bien a veces compartir algún tramo con alguien pero por otra parte no puede condicionar la carrera de cada uno.  Yo lo tengo muy claro, yo seguiré el máximo ritmo que yo pueda llevar, no voy a esperar a nadie, no es egoísmo, es una carrera, y punto.

Así, llegamos al km. 112. Como es habitual no hay nada de comer, sólo manzanas y ahora viene la peor subida, primero un tramo bastante pendiente, luego un poco de plano y la subida fuerte final hasta el km. 117. Empiezo a subir comiéndome la manzana, al poco me doy cuenta que tengo que elegir entre respirar y comerme la manzana. Opto por la primera opción. Por primera vez en la carrera voy fundida, 0% de energías, la subida me está matando, es de las veces que más cansada estoy en todas las carreras que he hecho. Me planteo tumbarme a un lado en la hierba y dormir un rato, alguien ya me despertará. Cuando el sentido común vuelve a mi, decido tomarme un gel, es mi última esperanza, casi no tengo estómago pero lo engullo. Poco a poco, y charlando de carreras varias con mi compañero José Luis, me voy recuperando. La última y dura rampa final la subo muy bien, ya he recuperado las fuerzas, buf, que bajón!!

Una vez arriba, estoy llena de fuerzas, de ilusión y de ganas de correr pero cuando empiezo a ello me doy cuenta que tengo los pies no doloridos, no, destrozados, cada paso que doy es como si se me clavaran miles de chinchetas en las plantas de los pies, qué dolor!! Dentro de mi voy pensando, no tengo ningún dolor especial en ningún músculo, ni riesgo de lesión, ni nada, sólo es dolor, así que a tomar por saco mis pies, aprieto los dientes y a correr. Mi amigo José Luis se despide, él ya no puede correr. La niebla arriba vuelve a hacer acto de presencia, intento visualizar a lo lejos los marcas en forma de estacas clavadas en la hierba e ir siguiéndolas. Ya llego a la pista, corro por ella hacia abajo, me llama Pablo, que ya ha llegado con 11 horas, muy bien, una semana después del  Ironcat y sigue haciendo estos papeles, impresionante. Le digo que dentro de poco llegaré a la carretera, que ya voy!!!!

Pasan los minutos y sigo corriendo pista abajo, esto se está haciendo demasiado largo, me mosquea, me parece que con la emoción de llegar me he perdido, me doy cuenta que hace rato no veo marcas. Sí, definitivamente perdida. Llamo a Pablo y le digo que me he perdido, al pobre casi le da un ataque. Casual y afortunadamente, uno de la organización con un coche pasa cerca de Pablo, y hablo con él por teléfono, le intento explicar dónde estoy, bueno, más que dónde estoy, lo que estoy viendo porque no tengo ni pajotera idea de por dónde ando. Me pregunta si he visto a un canadiense, qué me está contando este señor!! Durante la carrera he visto a un chico con una bandera italiana enganchada en su mochila pero a parte de eso, que no sé ni dónde ha sido, no tengo ni idea de la nacionalidad de la gente!! Me pierdo en la conversación, ya no sé si estoy perdiendo la razón o la pierde él… pronto me doy cuenta que un canadiense es uno de esos pasos con barrotes en los pies, estoy yo como para adivinanzas!!

Me veo deshaciendo el camino pista arriba arriba, lo que me llevaría a hora y media más… no pierdo los nervios. En ese momento me cruzo un coche y me comentan que no estoy en la pista correcta, pero que si la sigo llego a otro pueblo y que 5 km. llegaría a meta. Bueno, todavía lo puedo salvar!! Llamo a Pablo y se lo explico, me pasa el teléfono del de la organización, le explico lo que me han dicho y por fin sabe dónde estoy, me dice que no me mueva, que viene a buscarme, que de 5 km. nada, que me queda más. A pocos minutos llega, qué alivio, llamo a Pablo para tranquilizarlo. El chico de la organización me explica que he hecho unos 6 km. de más, me dejará en la carretera general para terminar corriendo los últimos 3 kilometrillos hasta meta. Me dice que me ve muy entera, la verdad es que sí, me encuentro bien, pero me duelen mucho los pies. Qué bien, como no tenía suficiente con los 125 km. le he añadido al tema 6 kilometrillos más. Ahí está Pablo y juntos, él en bici y yo corriendo llegamos, la entrada en meta es espectacular, toda la gente animando, aplaudiendo, la verdad, muy emocionante.

Tiempo total, 22 horas. Si no me hubiera perdido hubiera hecho cerca de las 21:30, unos 15 minutos más de lo que tenía previsto, la verdad, muy  contenta. Ya en la llegada me comentan que soy tercera y que tengo que subir al pódium. Bien, la guindilla a un gran pastel.

Pero como ya es costumbre cuando termino una prueba así, me empiezo a marear, me baja un poco la presión, nada grave, pero a veces termino vomitando y ahora mismo no sabría ni dónde hacerlo. Pablo va a buscarme la bolsa y yo me quedo sentada en un bordillo de la calle. Un chico se me acerca para felicitarme y me pregunta por dónde iba la carrera. Lo miro, buf, por dónde empiezo… ya no recuerdo cuando comenzó esto…

Llega el momento de subir al pódium. 10 segundos antes me vuelvo a marear, pero como voy a subir así!!! Dicen mi nombre y sin pensar nada, salgo corriendo y subo, cojo mi trofeo, todavía sudada y llena de barro y me piden unas palabras, digo 4 gilipolleces sin mucho sentido y ya por fin, salgo de allí para dirigirme a las duchas, tranquilizarme y poder observar que tengo 7 ampollas en los pies, dos de ellas muy feas.


Ha sido duro, evidentemente, muchos km., muchas horas de carrera y muchas horas sin dormir seguidas, demasiado pista y poca comida por parte de la organización, pero me he encontrado muy bien y las piernas han tenido fuerzas para correr hasta el final y como siempre ocurre, al día siguiente muy feliz, satisfecha y ya pensando en la próxima…