martes, 9 de noviembre de 2010

KILIMANJARO. 4a ENTREGA.

Miércoles 27 de octubre 23:00. No hemos dormido mucho, hemos descansado lo que los nervios nos han permitido.

Algo ligero para comer y a prepararse. La comida fuerte la hicimos por la tarde, a las 17:00. Ahora un poco de té y un par de galletas. No nos atrevemos con nada más contundente, según nos dice Agust (nuestro guía) los problemas de vómitos son muy frecuentes, mejor ir ligeritos.

Hace frío, hoy hay que sacar todo el abrigo posible: camiseta térmica, forro polar, chaqueta, gorro, buff, guantes, mallas, pantalón, dos calcetines, botas y polainas. Hoy vamos con todo.

No sé si traemos el material más adecuado, hemos traído el que tenemos sin hacer ningún gasto extra en material específico, que acostumbra a ser demasiado caro y de poco uso después. Seguimos la técnica de la cebolla: por capas. Creo que llevamos bastante abrigo, esperemos.

El frío de la noche dejó ayer fuera de juego a nuestra cámara de fotos, suerte que traemos la “vieja” que funciona con pilas. Esta noche han dormido en mi saco, les he dado todo mi calor, esperemos haber resucitado algo de energía en ellas y poder hacer la deseada foto de la cima.

Algo similar pasa con el agua. En el camel se congela. Tenemos que seguir bebiendo frecuentemente y no queremos estar parando cada 10 minutos, así que me pongo una botella dentro de la chaqueta, a mano y a resguardo con mi calor corporal, lo mismo con las cámaras.

00:00 hora de ponerse en marcha. Varios grupos han salido, empezamos bajo la luz de la luna, no hace falta casi frontal, pero aquí la luna no se ve tan arriba como en casa, aquí está bastante más cerca, 5.000 metros más cerca.

Pole, pole, pole, pole, muy, muy poco a poco, hoy más que nunca. Gracias a la oscuridad no vemos lo que nos queda por delante, es una larga y fuerte pala de piedra descompuesta que se supera siguiendo un camino en marcadas Z. El tramo más duro de todo el treking está aquí.

Vamos subiendo y nos sentimos bien. Seguimos bebiendo, así que al rato he de parar a orinar. Hace mucho frío, nuestro Suunto marca -10 grados a lo que hay que sumar el ligero viento, así que unos -15 grados no nos los quita nadie. Sacarse los guantes es un tormento para los dedos. Aunque Judith dice que no tiene muchas ganas, aprovecha también la parada para no tener que hacerlo después.

Estamos a 5.000 metros, al incorporarse Judith se marea, parece que no ha sido buena idea parar. Se sienta y descansamos, esperamos pero no mejora. Seguimos un poco, sigue mareada, se le ha revuelto el estómago, descomposición. Se vuelve a sentar.

Así, de repente, de un momento a otro ha cambiado todo por completo. De estar perfectos, a ver cómo muy probablemente nos vamos a tener que dar la vuelta. ¿Son estos los efectos de la altitud?.

Seguimos un poco más, voy detrás de Judith y según camina voy viendo que vuelve a estar mareada, sus piernas y pasos lo reflejan, así es, al momento ha de pararse o se desploma contra las piedras. Se sienta, otra vez el estómago, más descomposición. Descansa. Nuestro guía no dice nada, sólo mira. Judith decide seguir un poco más.

Unos metros y vuelta al mareo, por suerte esta vez sin necesidad de bajarse los pantalones.

De esta manera vamos avanzando poco a poco, todo está en manos de Judith, cuando quiera nos volvemos, cuando ella diga. Mareos y malestar, pero en cuanto a cabeza está bien, no tiene dolores, ni está desorientada, ni aturdida. Le pregunto a Agust, nos dice que si ella quiere seguir que lleguemos a William’s Cave, la mitad de camino a Gilman’s Point, y allí veremos.

Seguimos, Judith se está esforzando al máximo, lo está pasando mal, muy mal, pero quiere seguir luchando, quiere intentarlo. Cada vez los ratos andando son más largos, cada vez la veo caminar mejor, parece que lo está superando.

Así llegamos a William’s Cave, es una gran roca que da un pequeño cobijo. Hay mucha gente descansando, las caras son un poema.

Yo voy bien, muy bien de momento, las mismas sensaciones que días anteriores, sin mayores dificultades pese a la altitud.


Continuamos, parece que Judith lo está superando. El terreno se pone más pendiente aún, muy poco a poco vamos ascendiendo trazando Zs por el polvoriento camino de piedra descompuesta, en ocasiones por el desnivel y por las piedrecitas resbalas: un paso adelante y 2 para atrás.

Cada vez los descansos son más espaciados, vamos retomando el ritmo inicial, parece que Judith se encuentra mejor. Hemos de intentar llegar a Gilman’s Point, allí ya se ve el cráter, aún quedaran algunos metros para cima pero en un terreno mucho más llevadero.

Algo más de 5.300 metros, el frio es demoledor, quedarse quieto no es una opción, al momento empiezas a tiritar. Por el susto que nos ha dado Judith y la tensión y preocupación des de entonces, y también por el frio, hoy ni estamos bebiendo ni estamos comiendo, un desastre, espero que no nos pase facture más adelante. Es muy difícil respetar una rutina en estas condiciones, se hace muy complicado comer y beber aquí arriba.

El tramo que sigue es de sendero entre rocas como escalones que hay que ir subiendo. Ahora la altitud también hace mella en mí, un ligero mareo, pulsaciones por las nubes y ahogo. Este tramo es criminal, subes 2 escalones y has de parar, la cabeza se te va, el corazón se sale por la boca e intentas respirar hasta por los ojos para coger todo el aire que puedes. Las piernas bien, no es cansancio, no es dolor muscular, no es que no puedas subir el escalón, es que tu cuerpo no da más. Es curioso sentirse tal como si hubieras corrido un 10.000 totalmente agónico, al borde del colapso, pero moviéndote a cámara lenta.








Dos pasos y parar, así vamos subiendo, vemos Gilmans Point pero nunca llega. Va amaneciendo, en el horizonte crece un franja anaranjada con fuerza, esperemos que su calor nos de energías. El sol emerge entre las nubes, se abre paso y corona el horizonte justo por encima de la silueta del escarpado Monte Mawenzi, espectacular, impresionante, vale la pena estar aquí.

Llegamos a Gilmans Point, me emociono, nos abrazamos, llegar aquí es casi llegar a cima, aún queda camino pero lo duro ha pasado, Judith lo ha superado, ha luchado con todas sus fuerzas y lo ha conseguido. Da igual que aún queden 2h de “paseo” a esta altitud, llegar hasta aquí y haber superado este tramo con lo que nos ha costado nos da alas, lo que queda nos parece pan comido. Hasta aquí hemos invertido 6h30.

Estamos bien, los efectos normales por la dificultad de la altitud pero sin síntomas de mal de altura. Emprendemos camino hacia la gloria, nos dirigimos a Uhuru Peak. Una travesía semiplana con ligeros ascensos, con vistas sobre el cráter y los pocos glaciares que quedan. Parece que no exageran, es verdad, en pocos años no quedará ni rastro de las nieves eternas del techo de África.

Des de Gilmans point aún tardamos 1h30 en llegar a Uhuru Peak, cada paso es un esfuerzo, la más mínima subida obliga a descansar cada pocos metros, pero al fin lo vemos, allí está, lo hemos conseguido, hemos llegado, estamos a 5.895 metros sobre el nivel del mar, en lo más alto del continente africano, contemplando una de las maravillas de la tierra, y hemos llegado con nuestro esfuerzo e ilusión, un paso tras otro hasta casi la extenuación. No exagero si digo que las últimas 4 horas han sido de las de mayor esfuerzo y superación que recuerdo, cada paso, cada roca, increíble los efectos de la altitud.

28 de octubre de 2010, 08:15 AM, Uhuru Peak!!!!!!. Lo hemos conseguido. Una buena forma de celebrar mi 33 cumpleaños, se puede decir que estoy en lo más alto de mi vida, je, je,je.

Nos emocionamos, no es para menos. Fotos, comemos algo y para abajo, aún nos queda la mitad del camino!!!. El día es claro, el sol empieza a calentar con fuerza.

Creo que aquí entra en juego nuestra experiencia ultra. La subida ha sido durísima por los efectos de la altitud, pero estamos bien físicamente. Si el terreno no pica hacia arriba podemos caminar bien y sin dificultad, el problema viene cuando le pides al cuerpo un esfuerzo, por pequeño que sea, entonces se multiplica y el corazón se dispara. Pese a las horas transcurridas y el esfuerzo realizado, en plano y bajada vamos bien.

Lo que hemos tardado 8h15 en subir son escasas 3 horas bajando, a las 11:15 estamos ya en Kibo Hut con el trabajo hecho. De bajada y a plena luz vemos lo que hemos subido, es una pala muy respetable, digna de cualquier prueba de kilómetro vertical y a más de 5.000 metros de altitud, durísimo, lo más duro de todo el treking está justo aquí, a la mayor altitud.

Estamos muy cansados, sobre todo por el sol que nos está tostando des de las 6:00 y por no haber comido prácticamente nada. Ahora mucho dolor de cabeza pero es por el sol. En el refugio nos preparan algo de comer y podemos descansar 1 horita. Como nuevos, estamos preparados para seguir hasta Horombo.

La rutina normal para el día de cima es: Kibo Hut 4.700 metros - Uhuru Peak 5.895 metros - Kibo Hut - Horombo Hut 3.700 metros. Un día muy largo y bastante exigente, sin dormir y con condiciones muy duras por la altitud y el frio.

El camino a Horombo lo hacemos rápido, ya no hay que ir pole, pole, el trabajo está hecho.

Jornada completa: 20 KM en 15h06 con1.200 metros ascenso y 2.200 de descenso.

4 comentarios:

Rafa Bethencourt dijo...

BUff...dejame coger un poco de aire que despues de leerte es como si hubiera estado ahi mismo!!! Vaya esfuerzo, vaya tute, vaya machacada, vaya maquinas que estan hechos!!! Si tenias pensado lo del espartano quizas mejor que sea un kilimanjaro en el gemelo contrario!!! no se yo si seria capaz, me has de explicar como prepararse!!! yo tb quiero!!!
propongo cena navideña para los bloggeros para puestas a punto y asi nos lo explicas!!! jeejeje...dile al isma que la organice!!!

samy4 dijo...

Sois grandes campeones!!!!!.
Enhorabuena y una experiencia mas al bolsillo que no son pocas.
Ya nos las contereis en directo,pronto
Un abrazo
agur

issola dijo...

Lo de la cena corre de mi parte. Ya la monto yo y nos explicamos en directo las batallas de Tierra del Fuego y Tanzania. Vaya tela Pablo, te has guardado lo mejor para el último capítulo. Como siempre con nervios para el lector hasta el final. Menos mal que ya había visto fotos de la cima. Nuevamente Judith se volvió a salir,auténtico espíritu ultra, una crack. Pues eso, después de lo leído, nuevamente felicitaros, realmente emocionante leeros. Estar allí en directo tiene que ser brutal. Después de ver el Killian Quest aun flipo más con su ascensión.
Me pongo manos a la obra, os parece bien un wok? Ya lo concretaremos.

tekokiwi dijo...

Espectacular...!!!

Me quedo sin palabras.

Bravo Judith, Bravo Pablo.

Toni